Monday, August 18, 2008

Convocatoria para un libro sobre la influencia del surrealismo en la obra de Octavio Paz


Se solicitan ensayos que investiguen el diálogo fecundo y complejo entre la obra de Octavio Paz y las múltiples manifestaciones surrealistas en Europa y América. Se considerarán estudios literarios y lingüísticos que exploren la evolución del Surrealismo en su poesía y ensayos a partir de las convergencias y divergencias que su obra plantea en torno al (los) movimiento(s). Las investigaciones literarias podrán examinar los clásicos temas surrealistas como también las innovaciones temáticas de Paz, su proceso creador y la voluntad estética de un escritor que interroga y a la vez transforma el (los) fenómeno(s) surrealista(s) en una nueva experiencia artística. Las propuestas lingüísticas podrán considerar la función revolucionaria del lenguaje a partir de estudios estilísticos, retóricos, discursivos y léxico-semánticos.

Los interesados deben enviar una propuesta de una página antes del 30 de septiembre de 2008. La fecha límite para el envío de los artículos es: 30 de abril de 2009. Deben ser trabajos originales en español o inglés, no publicados anteriormente.

Pueden enviar sus propuestas y trabajos a una de las siguientes coordinadoras del proyecto:

- Dra. Marisa Franco Steeves (Universidad de Puerto Rico-Río Piedras, mfranco@uprrp.edu)
- Dra. Rocío Luque (Università degli Studi di Udine, luque.rocio.1@spes.uniud.it)
- Dra. Carmen M. Rivera Villegas (Universidad de Puerto Rico-Mayagüez, cmrivera@uprm.edu)

Normas de publicación:

- Los trabajos deberán limitarse a un máximo de 20 páginas, con márgenes de 1 pulgada a cada lado.
- El tipo de letra será Times New Roman de 12 puntos, a doble espacio y texto justificado.
- Las notas irán al final del trabajo.
- Para citas y bibliografía, se deberá seguir las recomendaciones del MLA.

Saturday, August 16, 2008

¡Ha muerto Fanny Mikey! ¡Viva el Festival!


La muerte de la actriz y promotora teatral Fanny Mikey -hoy 16 de agosto- me deja sobre todo una gran incertidumbre: ¿Sobrevivirá el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá sin su figura? Semejante pregunta nos asalta cada vez que muere uno de esos grandes gestores unipersonales que adelantan proyectos culturales en Colombia y América Latina, con un mínimo de apoyo del Estado o simplemente sin él. ¿Que será, por ejemplo, del Festival Internacional de Cine de Cartagena sin Víctor Nieto? Es otra pregunta que viene rondando entre la gente que respeta su fructífera labor de organizador, pero que teme que ante tanta desidia cultural, estos personajes terminen por llevarse a la tumba lo mejor de sus anhelos, sin que su labor sea asumida por las autoridades que corresponda. Triste destino el de los frutos de estos seres descomunales, que han emprendido una tarea superior a la duración de sus propias vidas. Dejando de lado la farándula y la excentricidad, la gran Fanny Mikey nos deja un inmenso legado que debemos obligarnos a continuar. ¡Ha muerto Fanny Mikey! ¡Viva el Festival!

Kevin Sedeño Guillén

"Una mujer de la frontera": María Zambrano en You Tube



Un magnífico video titulado "Autorretrato: María Zambrano" se encuentra disponible en You Tube hace poco menos de un mes y ya resulta creciente el número de personas que han disfrutado del magnífico contenido e imágenes de este prodcuto audiovisual, que se publicó como parte de la celebración del centenario del nacimiento de la escritora y filósofa malagueña María Zambrano (1904-1901).

El documental no sólo incluye hermosas fotografías originales y fragmentos de video sobre la vida y obra de María Zambrano, sino que recoge también el testimonio de importantes conocedores como: Juan Fernando Ortega, catedrático emérito de filosofía de la Universidad de Málaga (UMA) y director de la Fundación María Zambrano, Salvador Soriano, secretario de la Fundación y Enrique Baena, catedrático de literatura española de la UMA.
"Una mujer de la frontera", dice de ella el profesor Ortega, no sólo por las muchas fronteras geográficas que se ve obligada a traspasar durante su vida, sino por su carácter transgresor en relación con los límites disciplinares, que la colocan en el lugar más fructífero de los encuentros epistemológicos entre los campos.
Durante los últimos años he venido adelantando una investigación sobre la contribución simbólica de María Zambrano -como parte de una importante tríada de autores andaluces- a la mitología insular que ya venía configurando el poeta cubano José Lezama Lima. Esta investigación personal, titulada "‘Como a tierra propia, como a patria suya, patria americana, patria insular’: Reflexiones insulares de tres andaluces en Cuba: Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez y María Zambrano", será por primera vez presentada en el Congreso "Geografías del exilio republicano español" que organizada The University of Birmingham (12-14 de septiembre, 2008). Cualquier sugerencia o colaboración en cuanto a esta investigación que continúa será especialmente bienvenida.
Kevin Sedeño Guillén

Tuesday, August 12, 2008

Murió el maestro de maestros Orlando Fals Borda


Fotografía de Ernesto Monsalve.


He recibido en la mañana de hoy, de parte del grupo virtual Cátedra Latinoamericana (catedralatinoamericana@gmail.com), la infausta noticia de la que ya se han hecho eco los principales medios de comunicación del país, sobre la muerte hoy 12 de agosto, del gran maestro colombiano y caribeño Orlando Fals Borda (1925-2008), padre de los estudios sociológicos en Colombia y uno de los autores más prolíficos del campo social en el país y en toda América Latina.

La publicación de su magna obra en cuatro tomos: Historia doble de la Costa, constituye quizás un antecedente no superado en la comprensión de la historia, la realidad y la identidad del hombre y la mujer del Caribe colombiano. La muerte deja en suspenso la que habría sido su última participación pública, prevista en el Seminario Internacional Etnia, color y clase en los procesos de independencia de los países andinos, previsto para realizarse en los próximos días en el mismo Auditorio Virginia Gutiérrez de Pineda, del Edificio de Postgrados de la Facultad de Ciencias Humanas, de la Universidad Nacional de Colombia, en el que se realizará su velación mañana miércoles 13 de agosto. A continuación reproduzco parte del mensaje recibido de parte de Cátedra Latinoamericana:

“Orlando Fals Borda es un investigador y sociólogo colombiano, nacido en el año 1925 en la ciudad de Barranquilla. Realizó estudios de maestría en la Universidad de Minnesota en 1953 y obtuvo el grado de Ph. D. en Sociología de la Universidad de la Florida en 1955. A su regreso, encontró que en su país era ineludible el estudio y aplicación de las ciencias sociales, especialmente de la sociología, por lo cual, en 1959, junto con Camilo Torres Restrepo, fundó la primera Facultad de Sociología de América latina en la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, convirtiéndose en su primer decano, papel que asumió hasta 1966. Se constituyó en uno de los fundadores y representante más destacado de la Investigación Acción Participativa (IAP), método de investigación cualitativa que pretende no sólo conocer las necesidades sociales de una comunidad, sino también agrupar esfuerzos para transformar la realidad con base en las necesidades sociales.

El recorrido fundamental de la obra de Fals Borda está dado en la conjunción de la indagación sociológica con el compromiso político en beneficio de los "sectores populares" (campesinos y proletariado agrícola en lo fundamental), en cuya "praxis" postula la "investigación-acción participativa". Su obra es consultada en todas partes, principalmente en las universidades del denominado "tercer mundo" —como también en las norteamericanas y europeas—, al considerarse que activa innovaciones metodológicas en la práctica sociológica”.

Algunas de sus obras más importantes:

Peasant society in the Colombian Andes: a sociological study of the Saucio, publicado por University of Florida Press (Gainesville, 1955), de su tesis doctoral “A sociological study of the relationships between man and the land in the Department of Boyacá, Colombia” (University of Florida). Edición castellana con el título de Campesinos de los Andes: estudio sociológico de Saucío. Bogotá: Universidad Nacional, 1961. Traducción al italiano con el título Colombia: L'uomo e la terra in un villaggio andino. Milán: Società Italiana di Sociologia Rurale, 1961.

Aspectos psico-sociológicos de la vivienda rural colombiana. Bogotá: Editorial San Juan Eudes, 1956.

El hombre y la tierra en Boyacá: bases sociológicas e históricas para una reforma agraria. Bogotá: Ediciones Documentos Colombianos, 1957.

La teoría y la realidad del cambio socio-cultural en Colombia. Bogotá: Universidad Nacional, Facultad de Sociología. (También en inglés).

La violencia en Colombia. Bogotá: Universidad Nacional. (Reimpresión en Bogotá: Editorial Iqueima, 1963). (Con Germán Guzmán Campos, Camilo Torres Restrepo y Eduardo Umaña Luna, 1962)

La subversión en Colombia: Visión del cambio social en la historia. Bogotá: Universidad Nacional, Tercer Mundo. 1967. (La segunda edición revisada se publicó por Tercer Mundo en 1968 bajo el título de Subversión y cambio social). Traducción al inglés: Subversion and Social Change in Colombia; trad. por Jacqueline D. Skiles. New York, London: Columbia University Press, 1969.

Las revoluciones inconclusas en América Latina: 1809-1968. México: Siglo XXI, 1968. (Hay nueve ediciones). Traducida al francés por Jacques Senelier y Raoul Edgar-Rosa como Révolutions inaccedes en Amérique Latine. Paris: Desclée de Brouver, 1972.

Ciencia propia y colonialismo intelectual. México: Nuestro Tiempo, 1970. (Cinco ediciones: 1981, Bogotá, Punta de Lanza y Carlos Valencia Editores).

Capitalismo, hacienda y poblamiento en la Costa atlántica. Bogotá: Punta de Lanza, 1976.

Historia doble de la Costa: Mompox y Loba. Bogotá: Carlos Valencia Editores, 1979.

Historia doble de la Costa: El Presidente Nieto. Tomo 2. Bogotá: Carlos Valencia Editores, 1981.

Historia doble de la Costa: Resistencia en el San Jorge. Tomo 3. Bogotá: Carlos Valencia Editores, 1984.

Historia doble de la costa: Retorno a la tierra. Tomo 4. Bogotá: Carlos Valencia Editores, 1986.

Obtenido de: http://es.wikipedia.org/wiki/Orlando_Fals_Borda

Monday, August 11, 2008

Ventana al mar de Cartagena de Indias (I)



Regreso a Bogotá bajo una lluvia insistente que insinúa querer borrar los recuerdos de mi más reciente visita a Cartagena de Indias. El bus de Berlinas del Fonce se acerca a la metrópoli fría y gris, luego de un extenuante viaje de veinte horas de duración, y mis pensamientos se retrotraen a estos intensos días vividos en Cartagena con motivo de la celebración de The Seventh Biennial International / Interdisciplinary Research Conference of The Afro-Latin/American Research Association (ALARA) (August 5-9, 2008, Capilla del Mar Hotel, Cartagena, Colombia).

Viajar al Caribe colombiano continúa siendo para mí una aventura profunda, pues sus tierras y sus mares vinieron a reemplazar parcialmente en mí, la nostalgia de otras tierras y otros mares. Desde que hace tres años me trasladé a Bogotá para reiniciar estudios, esta vez en la Universidad Nacional de Colombia -luego de vivir durante seis años ininterrumpidos en la hermosa y tranquila ciudad del Caribe colombiano-, regresar a ella se ha convertido en un ritual milagrosamente repetido.

Si la Isla es para mí una fuente renovada de dolores innombrables que no cesan, esta ciudad al borde del mar, casi un archipiélago a-i-s-l-a-d-o, ha venido a erigirse en mi sentir, en un maravilloso repositorio de alegrías en medio de sus cotidianas tristezas, que seguramente no alcanzo a paliar con mis flacos medios. A Cuba estuve sin viajar durante ocho años y medio, hasta el diciembre pasado, pero Cartagena ha estado siempre ahí durante este tiempo, reemplazando como madre de leche a la tierra lejana.

En mis más recientes noches de Cartagena de Indias, el ruido del ventilador de techo de mi habitación en las Residencias Los Helechos, no alcanza a apagar el rítmico sonido del mar que choca contra la playa escasa en el barrio de Crespo. Desde mi ventana puedo ver que el mar ha sepultado ya más de la mitad de uno de esos cúmulos de piedras que llaman aquí “espolones”, colocados por la tenacidad de las cartageneras y los cartageneros, tentados a obligar al mar a que acelere su ritmo de hacer playas.

Cuando camino descalzo por la playa, se me acercan corriendo dos pequeñas niñas afrocartageneras, con la inocencia de la niñez, pero con la iluminación que les ofrece haber vivido en condiciones de desventaja social. No deben tener cinco años aún. Una se refiere asombrada a la blancura de mi piel, que le parece extremada, quizás anormal. Su amiguita por su parte, me mira fijamente a la cara y me dice: “Tu tienes la carita triste”. Tantas veces la felicidad momentánea puede llegar a confundirse con la tristeza.

Reunirme en un café de la ciudad amurallada con la calidez del aprecio de Hortensia Naizara Rodríguez. Un encuentro casual a la salida de un centro comercial con el viejo amigo Omar Cantillo, ahora marinero. Volver al cobijo de la palabra poética de Rómulo Bustos en la noche de una banca del parque Fernández de Madrid. Las distintas conversaciones fragmentadas que tuve con el historiador cartagenero Alfonso Múnera Cavadía, en el añejo bar giratorio del Hotel Capilla del mar y con las sesiones de ALARA como fondo. Un almuerzo en el exquisito restaurante Vistro, acompañado de Roxana Díaz Chico; los paseos con John Noreña o la breve reunión con el bibliotecario y amigo Julio César Pérez, en la prisa del regreso, son algunos de los placeres confesables de esta reciente estancia cartagenera.

(Continuará)


Foto: Núria Escobedo, tomada de http://www.lucas-escobedo.com/nuria/galeria.php

Kevin Sedeño Guillén

Sunday, July 27, 2008

Los diarios cubanos de Nieve Guerra: Arte, exilio y amor (1978-1990)


Wendy Guerra

Todos se van

Bruguera

Barcelona, 2006

ISBN: 84-024-2018-4



Una cubana muy joven, que tenía ya a su cargo varios libros de poesía – Platea a oscuras (1987) y Cabeza rapada (1996)-, ha sido la merecedora del 1er. Premio de novela Bruguera, otorgado en el 2006. Para ella aún resulta complejo asumir que al hábitus poético al que venía largamente acostumbrada, se ha incorporado ahora una manera distinta de usar la palabra: la narración. Para otros autores este tránsito pasa muchas veces por la estación de la cuentística o del periodismo, pero Wendy Guerra lo ha hecho de una vez, quizás como una necesidad, y aunque se arme de artilugios para acompañar el miedo apenas natural de la primera vez y hable de diarios y de performance, Todos se van no necesita de eso, porque es ante todo una novela.

Nieve Guerra, alter ego de la narradora, es la protagonista de esta novela con forma de diario que se desarrolla en dos períodos: el Diario de infancia y el Diario de adolescencia, que sumados cubren doce años (1978-1990) en la vida de esta niña que se vuelve atropelladamente mujer y dos de las más grandes crisis que han sacudido a Cuba en la era postrevolucionaria: el éxodo del Mariel y la crisis de los balseros. El período de la infancia transcurre entre Cienfuegos, el Escambray y La Habana, marcado por el conflicto entre sus padres, la inadaptación de su madre a los rígidos espacios de la moral de Estado, y la doblez moral y política de su alcohólico padre. El traslado a La Habana en 1980, en medio de los sucesos de las embajadas del Perú y Venezuela, conducente al éxodo masivo de más de 125 mil cubanos por el puerto del Mariel, y la subsiguiente reacción organizada en contra del derecho al libre desplazamiento, marcan el final de la niñez de Nieve Guerra. La adolescencia, por su parte, lleva a Nieve a la participación y/o expectación en el álgido enfrentamiento que se produjo entre artistas plásticos y representantes del gobierno, que condujo al endurecimiento de la política estatal hacia la cultura y al éxodo permanente de artistas, escritores e intelectuales. El amor, marcado por el éxodo como todos los otros momentos de la novela, aparece también en este período, completando la dolorosa tríada: arte-exilio-amor.

Macroestructuralmente los temas narrados pueden reorganizarse en núcleos más amplios: el de la familia lastrada por la interferencia de las instituciones del Estado y la ideologización de sus relaciones, que conduce a su desarticulación e inoperancia; y el del arte mediatizada por la política y la ideología, manifiesto en la censura radial, la discriminación de la diferencia que representan los artistas, la problemática de una educación artística manipulada con fines políticos y la reaparición de un mercado del arte. Pero el tema que subyace a todos los conflictos de Todos se van, como su título lo índica, es el del exilio permanente que han sufrido los cubanos desde 1959 hasta la fecha, aunque la novela no se ocupa del afuera, lo que interesa a Wendy Guerra es el estado de los que quedan en la Isla, porque como ella afirma: “Afuera me siento en peligro, adentro me siento confortablemente presa”.

Se va el sueco que convive con la madre de Nieve y ella se queda sin poderlo acompañar. Por el Mariel se va el padre, sin que nadie lo sienta en realidad, pero dejándola sin la autorización necesaria para salir. Se va Osvaldo, su primer amor juvenil, con una promesa de sacarla no cumplida. Antonio, el amor más real, también se va, pero hacia una prisión de la Isla. Casi al final de la novela escribe Nieve Guerra en su diario que: “No es posible vomitar tantas verdades y quedarse a vivir en Cuba”, esto a propósito de la novela de una amiga y no de la que estamos leyendo. Sepan los lectores que la autora de Todos se van continúa viviendo en Cuba.

(2006)

Kevin Sedeño Guillén
(Publicado en Revista de la Fundación Universitaria del Área Andina. (10): 93-95, en.-jun., 2007)

Saturday, July 26, 2008

‘Como a tierra propia, como a patria suya, patria americana, patria insular’







Spanish Republican Exile Geographies, 10-12 September 2008, University of Birmingham, UK.
Lecture Theatreec. B. Places. Kevin Sedeño (Bogotá): "Como a tierra propia, como a patria suya, patria americana, patria insular: Reflexiones insulares de tres andaluces en Cuba: Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez y María Zambrano"

Dossier. Julio César Guanche: legitimar la diferencia "civilizatoria"


"Caliban es la vindicación de la legitimidad de la diferencia 'civilizatoria'. Como símbolo, recupera la idea de Martí acerca de que el verdadero conflicto no se sitúa entre la barbarie y la civilización, sino entre la falsa erudición y la naturaleza. Pero 'naturaleza' en Martí tiene una connotación diferente a su acepción 'biológica': se trata de la legitimidad de diferentes opciones civilizatorias. Quiere decir, a diferencia del multiculturalismo al uso, que privilegia el reconocimiento de la diferencia 'cultural', con Caliban se está reivindicando la legitimidad de la diferencia también desde el ámbito económico y sociopolítico. América Latina necesita la resistencia 'cultural', pero en el más amplio sentido: la resistencia a los paradigmas que la han arrojado a su situación actual a más de 500 años de su 'descubrimiento'".


(Publicado en La Jiribilla. Año VI La Habana 20 al 26 de OCTUBRE de 2007.)

Calibán, la metáfora


América Latina (A. L.) en la evolución de sus imágenes de representación ha dado como fruto, poderosas metáforas nucleares en torno a las que hemos vivido y actuado. Primero fuímos Ariel, luego Calibán ¿Calibán sigue siendo una imagen ideal de la resitencia cultural de A. L. o representa el encerramiento y la falta de comunicación con el otro? Si Calibán nació con el proyecto político cubano de los 60', ¿la decadencia de este lo haría inoperante en el siglo XXI? ¿A qué nuevas metáforas podríamos aspirar para renovar la esperanza sin hipotecar los sueños en proyectos inviables socialmente?


Kevin Sedeño Guillén


(Foro virtual "Calibán ante la globalización")

DULCE MARÍA LOYNAZ AL DESNUDO


Por Ezequiel Pérez Martín


DULCE MARÍA LOYNAZ: Cien años después
Madrid, España, Editorial Hispano Cubana, 2004, 279 págs.
ISBN 84-609-0333-8


Dulce María Loynaz, esa cubana universal, supo ganarse por sí misma, con su obra, el lugar que merece en la literatura hispanoamericana. Pero existe un libro-homenaje que vino a sumarse al indiscutible derecho de esta mujer ejemplar, de figurar en el batallón de avanzada de la lírica femenina en Hispanoamérica durante el siglo XX. Ese título es Dulce María Loynaz, Cien años después, de la Editorial Hispano Cubana (Madrid, 2004).

A lo largo de sus 279 páginas, 14 críticas (recordar que, criticar es ejercer el criterio, y no lo que comúnmente se cree: señalar lo negativo de alguien o de algo), nos vienen a exponer la grandiosidad de toda la trayectoria literaria de esa Ave Fénix de la literatura cubana.

Una cubana universal –repito— y para saber por qué se le ha calificado de esa forma, hay que leer estos trabajos, caracterizados por un acucioso análisis de su poesía y su prosa lírica y acompañado de un profuso desfile de referencias de quienes han estudiado su obra.

No es exagerado decir que pocas veces se han reunido en un mismo libro tantos excelentes estudios y enfoques sobre la obra de algún literato. Pletórico de citas de otros expertos en el tema, Dulce María Loynaz, Cien años después, constituye una explosión de puntos de vista y opiniones convergentes y divergentes, que permiten al lector calar hondo en el mundo personal y en la obra de esta mujer excepcional. Cada uno de los ensayos –prefiero llamarlos así— nos remite a muchos otros, para darnos una idea de la profundidad de cada análisis. Estamos en presencia de una fructífera indagación sobre la obra de Dulce María Loynaz.

Tal y como dice Madeline Cámara en uno de los ensayos de este volumen (Dulce María Loynaz: vivencias, historia y escritura. Estudio de Fe de vida), “comencemos pues a interrogar el texto”, los autores efectuaron un interrogatorio colectivo y multitemático que aporta un caudal de respuestas. En su multiplicidad discursiva se nos muestra la versatilidad de su obra en cuanto a géneros y su probada calidad en todos ellos (poesía, ensayos, novela, diarios de viaje).

Rigor investigativo fue el denominador común de Humberto López Cruz, Luis A. Jiménez, María A. Salgado, Kevin Sedeño Guillén, Jorge Chen Sham, Julio E. Hernández-Miyares, Alberto Villanueva, María Amoretti Hurtado, Elba D. Birmingham-Pokorny, Miguel Ángel De Feo, Antonio A. Hernández-Vazquez, Clementina R. Admas, Elizabeth Tolman y Madeline Cámara, a la hora de transitar por este sendero que subraya el valor estético y artístico del quehacer literario de Dulce María Loynaz.

Si el otorgamiento del Premio Cervantes a la Loynaz en 1992 coadyuvó a que ella saliera de un extenso letargo, este libro sella, por su profundidad y versatilidad investigativa, el homenaje a la autora, a cien años de su nacimiento en 1902.

Dulce María Loynaz, Cien años después, tiene la misma pujanza que acompañó siempre a la excelsa cubana, a pesar de que se le mantuvo al margen de la cultura de su país, durante aquellos años amargos, cuando se instauró la intolerancia que invadió el sector del arte y la literatura en su isla antillana. Esa fuerza viva está presente en los tres diferentes prismas sobre su única novela (Jardín), en el análisis sobre su relato --¿biográfico-autobiográfico?-- Fe de vida, en la indagación sobre el diario de viaje Un verano en Tenerife (que, como dice Luis A. Jiménez en uno de los trabajos “está cargado de fino calibre autobiográfico”) y a todo lo largo de los muchos poemas que desfilan ante los ojos del lector.

Una de las riquezas del libro radica en las variadas referencias a las valoraciones que hizo otro grande de la literatura hispanoamericana, Juan Ramón Jiménez, que muestran a la poetisa en su total transparencia. Otra es la bibliografía de y sobre Dulce María Loynaz, una enjundiosa relación de textos referidos a su obra, que aparece en el final del volumen, y que, como señala Humberto López Cruz, podría servir “para estimular a los críticos y estudiosos de la obra de Dulce María Loynaz a continuar el asedio a su importante producción literaria”.

Cuando el lector se despide de los autores en la página 279, les queda agradecido de haberlo paseado a través de temas que formaron parte de la vida de Dulce María Loynaz, como la insularidad (Sedeño), la extraordinaria capacidad de la palabra humana en la poetisa (Hurtado) y la desnuda sencillez del “hablar” loynaciano (Salgado). Pero también se da cuenta del calibre de una autora que, gracias a la calidad de su obra, su nombre quedo fijado con honor entre los de las más destacadas figuras de la lírica femenina de Hispanoamérica del siglo XX, como Gabriela Mistral, Juana de Ibarborou, Alfonsina Storni y Delmira Agustini (Hernández-Miyares); y aprecia en toda su extensión “el lirismo simbólico y la temática universal” de la novela Jardín (Fernández-Vazquez).


Dulce María Loynaz murió en Cuba en 1997...”una nación que ella ayudó a forjar con su literatura y que por eso mismo no podía abandonar” (Cámara). Y tal y como se quedó custodiando su infancia, su casa, su jardín y sus recuerdos, así mismo se ha quedado dentro del corazón de millones de lectores en el mundo entero, a lo cual coadyuva mucho Dulce María Loynaz, Cien años después.

Con sólo dos palabras, nuestro Apóstol, José Martí, reflejó una de las más contundentes verdades del acontecer humano: Honrar, honra. Con Dulce María Loynaz, Cien años después, la Editorial Hispano Cubana, y todos los autores que participaron de este homenaje, se honran.


(Publicado en Baquiana. Año VII Nº 37/38)