Bojear la isla es circundar un espacio en que aún no hemos desembarcado, medirle sus cabos y bahías, inventariar sus cayos y paisajes. Bojear la isla es medir palabras, propagar escritos, pensar insularmente. Bojear la isla implica pensar y escribir sobre la literatura y la realidad de nuestro mundo en sus aislamientos e interconexiones.
Showing posts with label Benítez Rojo Antonio. Show all posts
Showing posts with label Benítez Rojo Antonio. Show all posts
Tuesday, August 2, 2011
Monday, August 2, 2010
Somos islas, somos muchas
Por Carmen Dolores Hernández
Benítez Rojo, Antonio: Archivo de los pueblos del mar.
Edición de Rita Molinero. San Juan: Callejón 2010, 296 p.
(En fuga. Ensayos) € 33 ISBN 9781881748687 (N°: 186809)
* Reúne nueve ensayos del escritor cubano (1931-2005).
En La isla que se repite (1989), el escritor cubano Antonio Benítez Rojo creó una metáfora que intentaba caracterizar el Caribe. Al morir en el 2005, trabajaba en la ampliación de esa metáfora para que abarcara la totalidad de las islas atlánticas, no sólo las Antillas Mayores y Menores sino también las Azores, las Maderas, las Canarias, las de Cabo Verde, Bioko, Santo Tomás y Príncipe, Santa Helena y Ascensión, las Bermudas, las Bahamas, las Turcas y Caicos y las Caymanes. Todas ellas cumplieron –dentro de sus diferencias- un papel en lo que él llama la ‘máquina’ (o el sistema) de producción esclavista implantado por los europeos, sistema que precedió (e impulsó, sugiere él) la era industrial.
Edición de Rita Molinero. San Juan: Callejón 2010, 296 p.
(En fuga. Ensayos) € 33 ISBN 9781881748687 (N°: 186809)
* Reúne nueve ensayos del escritor cubano (1931-2005).
Imagen tomada de: http://www.santa-coloma.net/
Saturday, July 26, 2008
La isla que no se repite o La mujer de Antonio
Pero La isla que se repite estaba allí, en esa copia sin fecha, casi intemporal, para ser citada casi como dogma en todas las investigaciones sobre la cultura del Caribe. El hecho me desconcertaba y me enorgullecía a la vez, pues era el único libro cubano suficientemente conocido y en verdad leído en la ciudad. La fuente principal del asombro, que en lo más íntimo era causa de cierta sensación de vergüenza, se debía a qué cómo había podido ignorar yo la obra de un coterraneo tan influyente y mentado por los otros.
Subscribe to:
Posts (Atom)

