Sunday, July 19, 2009

Lo fantástico como zona de ‘bilingüismo cultural’: Lectura postcolonial de Tlactocatzine, del jardín de Flandes y Aura









ANTEPROYECTO DE INVESTIGACIÓN

Kevin Sedeño Guillén

Estudios Literarios

Universidad Nacional de Colombia

E-mail: krsedenog@unal.edu.co

Antecedentes:

Existen varios antecedentes de lecturas críticas de la narrativa de Carlos Fuentes desde la perspectiva de la configuración de una literatura fantástica (Pérez, 1997; Chaves Cardoso, 2007; Nater, 2004; Olea Franco, 2004). También se ha explorado la perspectiva poscolonial con respecto a su narrativa (Bowsher, 2005; Toro, 2005; Lie, 2005). Se ha establecido además que el relato "Tlactocatzine, del jardín de Flandes" (1954), constituye un antecedente de la escritura de Aura (1962) (García Gutiérrez, 2000). Se parte de la hipótesis de que el espacio fantástico en los textos en análisis, cumple la función de campo de resolución imaginaria de los conflictos entre la ex-metrópoli francesa y México, difiriendo la asunción política consciente de este diferendo.

Objetivo general: Identificar en "Tlactocatzine, del jardín de Flandes" y Aura, de Carlos Fuentes los elementos narrativos que dan cuenta de su concepción sobre las relaciones culturales y geopolíticas que se establecen entre la metrópoli francesa y México, y como ese discurso es trasladado a la creación de un tercer ámbito localizado: el espacio de lo fantástico.

Marco teórico:

El poliglotismo asumido por Fuentes, a medio camino entre su admiración por la cultura dominante francesa y el nacionalismo mexicano, nos remiten a la afirmación lotmaniana en el sentido de que: “Todos los grandes imperios que lindaban con nómadas, ‘estepa’ o ‘bárbaros’, asentaban en sus fronteras tribus de esos mismos nómadas o ‘bárbaros’, contratados para el servicio de la defensa de la frontera. Esas colonias formaban una zona de bilingüismo cultural que garantizaba los contactos semióticos entre los dos mundos” (Lotman, 1996: 27)

La noción de Lotman sobre la existencia de un modelo estructural del espacio, que liga la actividad humana a “…modelos clasificacionales del espacio, a la división de este en ‘propio’ y ‘ajeno’ y a la traducción de los variados vínculos sociales, religiosos, políticos, de parentesco, etc., al lenguaje de la relaciones espaciales” (83), se constituye en una noción clave para entender cómo se producen las reconfiguraciones espaciales entre la metrópoli francesa y México, su ex - colonia, desde la narrativa de Carlos Fuentes.

Las lecturas poscoloniales de la narrativa de Fuentes han intentado determinar: “…hasta qué punto las novelas logran desafiar visiones hegemónicas de identidad que suprimen importantes elementos culturales. Noto las estrategias adoptadas para dar énfasis a la heterogeneidad de la Hispanoamérica pos-colonial (…) De hecho concluyo que mucho más que re-escribir el texto de la identidad hispanoamericana tradicional, Fuentes y Posse repiten ideologías que perpetúan relaciones establecidas de exclusión y marginalización” (Bowsher, 2005). Es claro que la perspectiva lotmaniana y la poscolonial resultan complementarias en la comprensión de las complejas relaciones culturales de las naciones poscoloniales.

Metodología: 
Desde la perspectiva de una lectura postcolonial de la narrativa de Carlos Fuentes pretendemos
realizar un análisis de la representación de las relaciones culturales entre México y Francia
en
"Tlactocatzine, del jardín de Flandes" y Aura. Se realizará una lectura crítica de los textos
narrativos a estudiar, poniéndolos en relación con los planteamientos teóricos de Lotman
ya propuestos, con algunos elementos de la teoría poscolonial y el corpus crítico recopilado.
Bibliografía:

Bowsher, Kerstin. “(De-) constructing Post-Colonial Identities: A Reading of Novels by Carlos Fuentes and Abel Posse”. Hispanic Research Journal. 6.2 (2005): 131-145.

Chaves Cardoso, Camila. As imagens duplas e a narraçăo em segunda pessoa em Aura: obra fantastica de Carlos Fuentes. Mestre em Teoria e Historia Literaria (Teses). Campinas, SP: Universidade Estadual de Campinas, Instituto de Estudos da Linguagem, 2007. Disponible vía Internet en: http://libdigi.unicamp.br/document/?code=vtls000408191 (14/10/2008)

Corral, Rosa. “Reseña de Los disfraces: la obra mestiza de Carlos Fuentes de Georgina García Gutiérrez”. Nueva revista de filología hispánica. 49.2 (2001): 577-579. Disponible vía Internet: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/602/60249226.pdf (15/10/2008)

Fuentes, Carlos (1954). “Tlactocatzine, del jardín de Flandes”. Los días enmascarados. 13 ed. México: Ediciones Era, 1982.

---. (1962). Aura. 40 reimpres. México: Ediciones Era, 2001.

García-Gutiérrez Vélez, Georgina. Los disfraces: la obra mestiza de Carlos Fuentes. 2 ed. México: El Colegio de México, 2000.

---. "Géminis o la producción doble: La muerte de Artemio Cruz y Aura." Literatura Mexicana. 17.1 (2006): 59-81. Disponible vía Internet: http://132.248.101.214/html-docs/lit-mex/17-1/garcigutierrez2.pdf (14/10/2008)

Leopold, Stephan. "Ewige Paare: Autographe Vorspiele Zu Terra Nostra in Tlactocatzine, del Jardín de Flandes, Aura Und Cumpleańos." Der Roman Als Verschiebung: Studien Zu Mythos, Intertextualität Und Narratologie in Terra Nostra Von Carlos Fuentes. Tubingen: Gunter Narr Verlag, 2003. 238-54. Disponible vía Internet: http://books.google.com.co/ (14/10/2008)

Lie, Nadia. “Postcolonialism and Latin American literature: the case of Carlos Fuentes”. European Review. 13 (2005): 139-149.

Lotman, Iuri M. La semiosfera. I: Semiótica de la cultura y del texto; selección y traducción del ruso por Desiderio Navarro; con un capítulo final de Manuel Cáceres. Madrid: Cátedra; Universitat de València, Cátedra Frónesis, 1996.

Kapschutschenko, Ludmila. Lo fantástico en los relatos de Carlos Fuentes: Aproximación teórica by Gladys Feijoo. Hispania. 70.1 (1987): 100-101. Disponible vía JSTOR. http://www.jstor.org/

Nater, Miguel Ángel. "La imaginación enfermiza: la ciudad muerta y el gótico en Aura de Carlos Fuentes." Revista chilena de literatura. 64 (2004): 73-89. Disponible vía Internet: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-22952004000100004&script=sci_arttext&tlng=en (14/10/2008)

Olea Franco, Rafael. En el reino fantástico de los aparecidos: Roa Bárcena, Fuentes y Pacheco. México: El Colegio de México, Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios, Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2004.

---. “Literatura fantástica y nacionalismo: de Los días enmascarados a Aura”. Literatura Mexicana. 17.1 (2006): 113-126. Disponible vía Internet: http://132.248.101.214/html-docs/lit-mex/17-1/olea2.pdf (14/10/2008)

Pérez, Genaro J. "La configuración de elementos góticos en "Constancia", "Aura" y "Tlactocatzine, del jardín de Flandes" de Carlos Fuentes." Hispania. 80.1 (1997): 9-20. Disponible vía JSTOR. http://www.jstor.org/

Popovic Karic, Pol, comp. Carlos Fuentes: Perspectivas Críticas. México: Siglo XXI, 2002. Disponible parcialmente vía Internet: http://books.google.com.co/ (14/10/2008)

Toro, Alfonso de. “Figuras de la hibridez: Carlos Fuentes, Guillermo Gómez Peña, Gloria Anzaldúa y Alberto Kurapel. Aves de paso: autores latinoamericanos entre exilio y transculturación (1970-2002). Birgit mertz-baumgartner y Erna Pfeiffer (ed.). Madrid: Iberoamericana; Frankfurt am Main: Vervuert, 2005. Disponible vía Internet: http://www.uni-leipzig.de/~detoro/sonstiges/Figuras_de_la_hibridez.pdf (14/10/2008)

Saturday, July 18, 2009

Los libros que lleva y trae el viento

Balboa, Silvestre de. Espejo de paciencia y Silvestre de Balboa en la historia de Cuba; estudio, edición crítica y selección documental de Graciella Cruz-Taura. Madrid: Iberoamericana; Frankfut am Main: Vervuert, 2009. 400 pp. ISBN 9788484894483. (Parecos y Australes. Ensayos de la Cultura de la Colonia, 3)

Perspicaz estudio de la historia e historiografía del poema épico de 1608, apoyado en documentos hasta ahora inéditos y en una lectura histórica de la composición poética más antigua escrita en suelo cubano de la que se tiene noticias. Con más de 250 notas que explican conceptos y términos que abarcan desde la teología hasta la vestimenta, esta edición crítica de Espejo de paciencia es la más completa del controvertido texto fundacional de la cultura cubana.

Índice general:

AGRADECIMIENTOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

PRIMERA PARTE. ESPEJO DE PACIENCIA Y SILVESTRE DE BALBOA
EN LA HISTORIA DE CUBA

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13

Capítulo I. Historia de una pelea cubana contra los hugonotes . . . 21

1- Antecedentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21

2- Relación del obispo al rey . . . . . . . . . . . . . ..23

3- Autos testimoniales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26

4- Carta del capitán general y gobernador . . 30

5- El mundo de un escribano/poeta . . . . . . . . 35

Capítulo II. Historia de una pelea cubana por un poema . . 49

1- El hallazgo decimonónico . . . . . . . . . . . . . . . .49

2- Reflejo en el exilio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .58

3- Poema con nación-estado . . . . . . . . . . . . . . . 59

4- Poema constitucional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72

5- Poema para revolucionarios . . . . . . . . . . . . . .78

6- Entre presencias y ausencias . . . . . . . . . . . . 86

7- Última ausencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91

Capítulo III. El poema y los historiadores . . . . 95

Capítulo IV. Conclusión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .105

BIBLIOGRAFÍA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .113

SEGUNDA PARTE. EDICIÓN CRÍTICA DE ESPEJO DE PACIENCIA
GUÍAS DEL LECTOR

I- Escenario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128

1- Mapa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .128

2- Sitios históricos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129

II- Participantes históricos . . . . . . . . . . . . . . . . . . 131

1- El autor y su círculo literario . . . . . . . . . . . . . . . 131

2- El obispo y sus clérigos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 132

3- El corsario y los fiadores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .133

4- El alcalde y su milicia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .133

III- Cronología editorial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 135

ESPEJO DE PACIENCIA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137

I- Título . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139

II- Al Lector . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141

III- Al Maestro: Carta dedicatoria . . . . . . . . . . . . . . . .143

IV- Seis sonetos laudatorios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..144

V- Canto Primero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .151

VI- Canto Segundo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .181

TERCERA PARTE. SELECCIÓN DOCUMENTAL

A- Memorial y Relación del obispo . . . . . . . . . . . . . . . . . 211

B- Autos testimoniales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .235

C- Carta al provisor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 253

D- Proceso contra un fraile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .255

E- Narrativa de un obispo ilustrado . . . . . . . . . . . . . . . . . .259

GRACIELLA CRUZ-TAURA es profesora de Historia Latinoamericana en Florida Atlantic University. Es especialista en temas cubanos. También ha publicado Outside Cuba/Fuera de Cuba: Comtemporary Cuban Visual Artists (co-edited 1989), El pensamiento histórico de José Martí (Praga y Barcelona 2003), además de varios artículos y capítulos de libros.

Friday, July 17, 2009

Finding Their Place: Islands in Social Theory

Alineación al centro© Jenny & Peter's photostream . Flickr. All rights reserved.

CALL FOR PAPERS

An International Conference organized by the Islands Commission of the International Geographical Union (IGU), in collaboration with the Department of Human Geography, Lund University, Sweden.

Venue – The Island of Ven, Sweden, 27 – 30 August 2010.

Islands are well established as significant and relevant milieux in the biological sciences. The emergence of the basic principles of a theory of evolution, and the associated attributes of endemism and extinction, have made islands veritable 'hot spots' for research in such fields as conservation ecology and bio-geography. Studying and interpreting the Galápagos finches, the butterflies of the Aru Islands, and the honey creepers of Hawaii, or following the biotic trends in Rakata (Indonesia) or Surtsey (Iceland), are today basic features of any core biology text. Some island states - Maldives, Tuvalu, Marshalls - have been thrust unwittingly as the 'canaries in the coal mine' for such contemporary phenomena as sea level rise; while other island territories - Socotra, Macquarie, Aeloian Islands, the Tasmanian Wilderness - have had their unique, and mainly natural, attributes recognized via their designation as UNESCO World Heritage Sites.

But, strangely enough, there does not appear to be any similar appreciation of the 'island effect' in the humanities and social sciences. This absence of recognition is not so much an outcome of a failure of social scientists to engage with islandness, as a hesitation to identify so many interesting developments - in both the theorisation and conceptualisation of knowledge - with the island context that spawned them.... And yet, the island context, and its associated allures of a temptingly available microcosm within a framework of managed isolation, has been involved in the formative development of social science, and social scientists.

Take, for example, Erwin Goffman, pioneer of the dramaturgical perspective within the symbolic interactionist school of sociology. He chose to escape Chicago and study rural life in the Shetland Islands for his doctoral thesis. He arrived in Unst in December 1949 and stayed until May 1951, masquerading as a student of agricultural techniques, but actually studying social interaction among the islanders. (The islanders initially suspected that he was a spy.)

Or French philosopher Jean Jacques Rousseau who spent "the happiest days of his life", on St Peter's Island in Lake Biel, Switzerland, in 1756, and admitting the influence of the "idyllic environment".

Or Margaret Mead, who ‘came of age’ and revolutionized American anthropology with her pioneering research of teenage girls in Samoa in 1925, continuing on with more fieldwork in New Guinea in 1929.

Or Marshall Sahlins, who drew on studies of Hawaii, Fiji and New Zealand to critique Western (continental?) history and anthropology, in his Islands of History (1985).

Or Eric Arthur Blair (better known as George Orwell), whose last writing retreat was out on the wild isle of Jura, off Scotland's west coast, in 1946, where he wrote much of ‘1984’.

What was, from 1923 to 1939, one of the most feared gulags in the Soviet Union? Nobel Prize winner Alexandr Solzhenitsyn had much to say about the great isolation of the Solovetsky islands in the Gulag Archipelago: "This was the basic idea behind Solovki. It was a place with no connection to the rest of the world for half a year. A scream from here would never be heard."

A more recent Nobel Prize winner, J. M. G. Le Clézio, studies colonialism in Raga. Approche du Continent Invisible (2006). The history of colonialism is, after all, largely a history of islands, sites of the origins of environmentalism (Grove 1995).

Research in Bremnes, a remote Norwegian island parish, in 1954, led Joseph Barnes to advance social network theory; while Jeremy Boissevain, a Dutch anthropologist, mapped out the size, influence and transactional power of networks in the early 1960s in Hal-Farrug, the pseudonym for a small village in Malta, and documented in his book Friends of Friends (1974)

Research into the human history of the Pacific Islands by such scholars as John Terrell and Patrick V. Kirch has been highly influential in revising our understanding of human history in general.

The wealth of island settings in imagined places from fantasy to philosophy, from spiritual journeys to forays into imperialism, is abundantly exemplified in such texts as Homer’s Odyssey, Daniel Defoe’s Robinson Crusoe (1719) and the subsequent Robinsonnade genre, and many others included in Alberto Manguel’s and Gianni Guadalupi’s remarkable Dictionary of Imaginary Places (1999).

Some imaginary islands constitute the very foundation of theories on societal development, for instance Johann Heinrich von Thünen’s Der Isolierte Staat (1842) and of course, that prototype ideal political state, Thomas More’s Utopia (1614). More recently, Gilles Deleuze pries into issues of origins, gender, myth and creativity in Desert Islands (2004).

And, what of things to come? Research on and about Rapa Nui - as in Easter Island, Earth Island by Paul Bahn and John Flenley (2003) - suggests that we may need new understandings of development that do not assume endless resources and the possibility of permanent growth. The Planet Earth is after all an island in space, and this realization, in itself, has been revolutionary in humankind's self-conceptualisation, as argue cogently Dennis Cosgrove and John R. Gillis.

The purpose of this conference on Islands in Social Theory is to bring together a coherent set of papers highlighting the role that island studies have played in advancing key concepts and principles in social theory and suggesting ways in which island research may further contribute to development of social theory.

We welcome submissions of titles, along with approx. 150-word abstracts, for papers to be presented at this conference. It is planned to publish a book with the edited proceedings, following a peer review process.

We ask you to send us your abstract by October 31, 2009.

Thank You

Godfrey Baldacchino
University of Prince Edward Island
Canada
gbaldacchino@upei.ca

Eric Clark
Lund University
Sweden
eric.clark@keg.lu.se

Thursday, July 16, 2009

Tuesday, July 14, 2009

Sujeto hermenéutico, sujeto epistemológico: mundos y teorías posibles


Este texto pretende realizar una reseña parcial del artículo "Teorizar a través de fronteras culturales", del profesor Walter D. Mignolo (Duke University)[1]. Digo reseña parcial porque su autora enfoca sólo su lectura al problema de la relación entre el sujeto hermenéutico y el sujeto epistemológico, tal como es tratado por Mignolo a propósito del campo de la literatura latinoamericana.

Plantea Mignolo que es necesario “…distinguir el sujeto hermenéutico (que vive en y transmite una herencia cultural) del sujeto epistemológico (que vive en y transmite una herencia cognoscitiva-disciplinaria o científica-) (Mignolo 106). Añade seguidamente que:

Si como sujetos hermenéuticos inscriptos en la tradición hispanoamericana podemos aceptar e identificarnos con la expresión “nuestra América” y “nuestra literatura”, no se desprende necesariamente de ello que, como sujetos epistemológicos, debamos encontrar una teoría (que sea una definición de una hipotética unidad literaria). La cuestión se desplaza así de la aparente necesidad de una teoría de la literatura hispano (latino) americana que defina una esencia, a la actividad teórica que permita describir y explicar las peculiaridades de prácticas discursivas (la de Vargas Llosa o la de los Chamelas, poco importa) de países colonizados (108)

El sujeto epistémico, epistemológico, investigador o sujeto cognoscente es quien desarrolla la acción de conocer; quien recibe la impresión sensorial de la realidad, la capta, concibe, conceptualiza y la expresa en forma de nuevo conocimiento a través del lenguaje. El sujeto epistémico se construye y se transforma en su interacción con el objeto de conocimiento y con la cultura.

Por su parte, el sujeto hermenéutico u objeto de conocimiento/objeto de estudio (En este caso la literatura latinoamericana) es una construcción social, en tanto objeto pensado por la comunidad académica, al cual se le atribuyen una serie de características que lo identifican y hacen posible su conocimiento (Investigación). Igualmente el sujeto hermenéutico se transforma en la relación con el sujeto epistémico.

Para que se produzca conocimiento, episteme, es necesario que haya relación entre sujeto epistémico y sujeto hermenéutico, de lo contrario cada uno puede existir de manera independiente pero ya no serían sujeto cognoscente ni objeto cognoscible sino entes. Este análisis lleva a Mignolo a concluir que teorizar a través de las fronteras culturales implica:

a) la renovación del campo de estudio y la modificación de las premisas bajo las cuales hemos concebido y concebimos “la literatura”;

b) la distinción entre el sujeto hermenéutico, (para quien una herencia cultural indicada por el posesivo “nuestra/o” tiene sentido identificador) del sujeto epistemológico que tiene por tarea describir y explicar la naturaleza de la identidad cultural (110).

Gloria Aldana de Becerra

Centro de Investigación y Desarrollo

Fundación Universitaria del Área Andina


[1] Publicado en Revista de Crítica Literaria Latinoamericana. 17.33 (1991): 103-112. 15 mar. 2009. Disponible vía JSTOR. <http://www.jstor.org/stable/4530531>

La imagen artística pertenece a Sarah MacKenzie y fue tomada de Educational Insights.

http://www.ccfi.educ.ubc.ca/publication/insights/v12n01/articles/defreitas/index.html

Tuesday, July 7, 2009

Premio Internacional de Cuento Enrique Labrador Ruiz 2008


El Premio Internacional de Cuento Enrique Labrador Ruiz ' 2008, patrocinado por el Círculo Panamericano de Cultura -con sede en New Jersey- ha sido concedido al profesor Héctor R. Romero, del Departamento de Estudios Hispánicos de The University of Texas Pan American, por su cuento "El hombre, el niño y el mar". El premio, consistente en un certificado acreditativo y un valor en metálico, será entregado oficialmente en University of Miami el 23 de julio próximo. El cuento se publicará en la revista Círculo, del Círculo Panamericano de Cultura.

Enrique Labrador Ruiz (1902 - 1991), nombre que lleva este Premio, constituye uno de los más notables novelistas y cuentistas del período republicano cubano. Entre sus libros se encuentra Grimpolario (1937, poesía) y los textos narrativos: El laberinto de sí mismo (1933, novela), Cresival (1936, novela), Anteo (1940, novela), Carne de quimera (1947, cuentos), Trailer de sueños (1949, cuentos) y La sangre hambrienta (1950, novela). Publicó también la colección de cuentos El gallo en el espejo (cuentería cubiche) (1953). Su cuento Conejito Ulán (Premio nacional Hernández Catá 1946), constituye una muestra antológica de este género en Cuba.

Héctor R. Romero nació en Cuba. Obtuvo un Ph. D. de University of Illinois-Urbana en 1970. Sus líneas de especialización son la literatura hispánica de los siglos XIX y XX, la literatura hispánica en los Estados Unidos, con énfasis en los escritores cubano-americanos y la literatura caribeña. Hace parte desde 1998 del International PEN Club, Miami Chapter y de la García Lorca Society y ha publicado: Selected Proceedings: International Conference on Caribbean Studies (Ed.)(University of Texas Pan American Press, 2008), Nuevas perspectivas sobre la generación del 27. (Ed.) (Ediciones Universal, 1983), La evolución literaria de Goytisolo (Ediciones Universal, 1979), "The Generation of 1927", Co-editor, special issue of the Journal of Spanish Studies Twentieth Century, IV, No, 2 (1978). Se encuentra trabajando en el libro titulado: Acculturation and Alienation in the Narrative of Cuban-American Writers in the United States.

El profesor Romero ha llevado su sentimiento de lo caribeño hasta los desiertos de Texas y desde allí ha promovido la realización de
International Conference on Caribbean Studies (ICCS), que tuvo su primera versión en South Padre Island en el 2006 y preveé volver a convocar a los estudiosos y estudiosas del Caribe en Cartagena de Indias, Colombia, en el 2010.

Saturday, July 4, 2009

Se lanzó la revista Dentrita


Wednesday, July 1, 2009

Sexualidades enfrentadas, imagen del Otro andino y conflictos en la reconfiguración de la nación colombiana

Una lectura de Cien años de soledad desde la frontera semiótica
Kevin Sedeño Guillén
E-mail: krsedenog@unal.edu.co
Universidad Nacional de Colombia

El personaje de Fernanda del Carpio ha sido diversamente leído y sobreinterpretado como casi todos y todo en la novela Cien años de soledad (1967) de García Márquez, en un aluvión crítico que por momentos tiende más a desfigurar el texto que a reconstruir su compleja red de relaciones intra y extratextuales[1]. En esta breve aproximación nos proponemos una lectura de la imagen del Otro andino que construye la novela, por medio del personaje de Fernanda del Carpio, quien al ser involucrada en el mundo de la sexualidad de Macondo, pone en evidencia la inoperancia de su tradición cultural en la nueva geografía en que ha sido incorporada, mecanismo con el que la novela apela metafóricamente a la continuidad de los conflictos irresueltos entre las élites andinas bogotanas y las costeñas o caribeñas, en la reconfiguración de la nación colombiana[2].

La noción de “frontera semiótica” propuesta por Iuri Lotman, nos servirá de herramienta teórica para aproximarnos al acercamiento entre dos mundos excluyentes que presenta la novela. Según este autor: “Así como en la matemática se llama frontera a un conjunto de puntos pertenecientes simultáneamente al espacio interior y al espacio exterior, la frontera semiótica es la suma de los traductores-«filtros» bilingües pasando a través de los cuales un texto se traduce a otro lenguaje (o lenguajes) que se halla fuera de la semiosfera dada” (Lotman, 1996: 24). Esta noción nos permitirá analizar como la construcción del personaje de Fernanda del Carpio, da cuenta del contacto cultural entre el mundo caribeño de Aureliano Segundo y el universo andino al que ingresará él, sólo para tomarla en matrimonio y arrastrarla a su propio mundo. Esta necesidad de poner a dialogar entre sí el mundo caribeño y el andino, estaría en la base de la agenda de la novela como propuesta de reconfiguración de la nación colombiana desde el reposicionamiento de los roles de sus actores regionales. La primera descripción de este personaje sirve como código para interpretar desde una perspectiva caribeña la constitución del mundo andino:

Fernanda era una mujer perdida para el mundo. Había nacido y crecido a mil kilómetros del mar, en una ciudad lúgubre por cuyas callejuelas de piedra traqueteaban todavía, en noches de espantos, las carrozas de los virreyes. Treinta y dos campanarios tocaban a muerto a las seis de la tarde. En la casa señorial embaldosada de losas sepulcrales jamás se conoció el sol. El aire había muerto en los cipreses del patio, en las pálidas colgaduras de los dormitorios, en las arcadas rezumantes del jardín de los nardos. Fernanda no tuvo hasta la pubertad otra noticia del mundo que los melancólicos ejercicios de piano ejecutados en alguna casa vecina por alguien que durante años y años se permitió el albedrío de no hacer la siesta. En el cuarto de su madre enferma, verde y amarilla bajo la polvorienta luz de los vitrales, escuchaba las escalas metódicas, tenaces, descorazonadas, y pensaba que esa música estaba en el mundo mientras ella se consumía tejiendo coronas de palmas fúnebres (García Márquez, 1986: 165-166).

El mar y el sol son los elementos naturales primordiales del imaginario caribeño, que denotan la ajenitud de Fernanda para el universo de Aureliano Segundo. El de ella es visto como un espacio lúgubre, fantasmal, en que se respira la muerte y donde cualquier libertad, incluida la de no dormir la siesta, están proscritas[3]. Por oposición implícita en esta dualidad, el Caribe sería un espacio de vida y libertad. En este capítulo de la novela se presenta la existencia de una densa frontera cultural entre ambos territorios, que actúa a la vez como frontera semiótica cuya función “…se reduce a limitar la penetración de lo externo en lo interno, a filtrarlo y elaborarlo adaptativamente” (Lotman, 1996: 26). No quedan dudas sobre la posicionalidad caribeña del narrador que acentúa el carácter conflictual del contacto cultural entre ambas regiones[4]. La forma primordial que asume la puesta en contacto entre ambos espacios es la sexualidad como forma de penetración fronteriza, que tiene en el matrimonio Buendía-del Carpio su primer nicho intercultural. La visión irónica del narrador nos confronta con la pacatería atribuida a la sexualidad de ella: “Descontando la Semana Santa, los domingos, las fiestas de guardar, los primeros viernes, los retiros, los sacrificios y los impedimentos cíclicos, su anuario útil quedaba reducido a 42 días desperdigados en una maraña de cruces moradas” (García Márquez, 1986: 168). La contraposición entre su cronograma sexual limitado y la vida sexual pletórica que encuentra Aureliano en los brazos de Petra Cote, tiende también a contraponer las sexualidades de ambas mujeres como estereotipos de sus propias procedencias étnicas y culturales.

El matrimonio entre Fernanda del Carpio y Aurelio Segundo, sea quizás -al mejor estilo de las denominadas “novelas fundacionales” latinoamericanas del siglo XIX[5]- un intento de refundar la nación colombiana a través del enlace entre dos estirpes representativas de dos mundos ajenos y enfrentados -la centralidad andina y la marginalidad caribeña-, pero aprisionados en un mismo espacio político-territorial: la República de Colombia. La búsqueda obsesa de la mujer deseada, que lleva a Aureliano Segundo a penetrar más allá de las fronteras de su mundo, parece impregnada de una necesidad de la estirpe de renovar sus genes, de un ansia de refundación comparable a “…la temeridad atroz con que José Arcadio Buendía atravesó la sierra para fundar a Macondo…” (167). Como recuerda Lotman a propósito de Romeo y Julieta, el enlace de Fernanda y Aureliano, “…une dos espacios culturales enemigos, revela claramente la esencia del «mecanismo de frontera»” (Lotman, 1996: 27).

Sin embargo, a pesar de su desventaja numérica, Fernanda actúa como una conquistadora, imponiendo sus códigos morales y sociales a los Buendía: “…el círculo de rigidez iniciado por Fernanda desde el momento en que llegó terminó por cerrarse completamente, y nadie más que ella determinó el destino de la familia” (García Márquez, 1986: 170). Se produce entonces un proceso de inversión que traslada los estereotipos que identificarían el mundo andino, al seno mismo de una familia caribeña fragmentada y ahora subyugada por la extraña: “Poco a poco, el esplendor funerario de la antigua y helada mansión se fue trasladando a la luminosa casa de los Buendía” (171).

Las esperanzas de refundación nacional implícitas en el matrimonio Buendía- del Carpio fracasan y la rigidez de las costumbres andinas termina imponiéndose sobre la vida carente de tradiciones de Macondo, en abierta metáfora del destino de una nación diversa reducida a una concepción centralista del poder ejercida desde la capital andina, “…la ciudad de los treinta y dos campanarios” (169). Estas “fricciones domésticas” (171), se asimilan a los conflictos interregionales por la detentación del poder, en la reconfiguración de la nación desde centros enfrentados y aparentemente irreconciliables. Pero a pesar de la influencia cultural andina impuesta por “Fernanda del Carpio de Buendía”, el proceso de modernización de Macondo viene por otro lado, de la propia estirpe de los Buendía, en cabeza de Aureliano Centeno, que inventa el helado al combinar los sabores de frutas con el excedente de su fábrica de hielo y de su avanzado medio hermano Aureliano Triste, que regresó al pueblo en “[e]l inocente tren amarillo que tantas incertidumbres y evidencias, y tantos halagos y desventuras, y tantos cambios, calamidades y nostalgias había de llevar a Macondo” (178).

La concepción de estos pasajes de Cien años de soledad parece deberle no poco al propio tránsito que realizara su autor hacia el mundo andino, los ojos con que mira este ámbito Aureliano Segundo los comparte con el narrador mismo. Por otro lado, a pesar de la imagen estereotipada del “cachaco” que ofrece la novela, su recepción en la región central de Colombia –mediada por circuitos transnacionales de alta cultura- tiene a olvidar estos agravios y la asume como un testimonio de la otredad, de un mundo exótico y continuamente ajeno. Finalmente, lejos de proponer una dinámica de integración nacional, la agenda que subyace en Cien años de soledad parece reemplazar unos centros de poder por otros, reproduciendo las dinámicas del conflicto entre los Andes y el Caribe colombianos en la reconfiguración de la nación colombiana en la segunda mitad del siglo XX.

Bibliografía citada:

García Márquez, Gabriel (1967). [Capítulo XI]. Cien años de soledad. 15 ed. Bogotá: Editorial La Oveja Negra, 1986. 164-178. Disponible también en: http://www.bio-nica.info/Biblioteca/GarciaMarquez100.pdf (27/09/2008).

Lotman, Iuri M. “Acerca de la semiosfera”. La semiosfera. I: Semiótica de la cultura y del texto; selección y traducción del ruso por Desiderio Navarro; con un capítulo final de Manuel Cáceres. Madrid: Cátedra; Universitat de València, Cátedra Frónesis, 1996. 21-42.
Notas:

[1] Mientras que para unos Fernanda del Carpio es la personificación del decoro (39) (J. Eduardo Jaramillo Zuluaga. “Chapter 3. Desire and Decorum in the Twentieth-Century Colombian Novel”. Bodies and Biases: Sexualities in Hispanic Cultures and Literatures; David William Foster, Roberto Reis, eds. U of Minnesota Press, 1996. 37-78. Disponible parcialmente en http://books.google.com.co/); para otros su “… parodic name already evokes the intransigence of the Spanish colonizers” (31). (Francisco Collado-Rodríguez. “Back to Myth and Ethical Compromise: García Márquez’s Traces on Jeffrey Eugenides’s The Virgin Suicides”. Atlantis. 27.2 (December 2005): 27–40. Disponible también en http://www.atlantisjournal.org/Papers/27_2/027-040%20Collado.pdf)

[2] El tema de la confrontación entre los centros de poder andino y las élites caribeñas en Colombia lo abordé el artículo: “Contra el macondismo: Para una estrategia posoccidental desde el Caribe colombiano”. Itaca: Revista del lenguaje. 3(2): 37-57, jun., 2005. (coautor con el Martha E. Bolaños Escobar).

[3] Esta visión externa del universo andino sigue siendo la nota clave en la descripción del mundo de Fernanda visto por Aureliano Segundo: “Se extravió por desfiladeros de niebla, por tiempos reservados al olvido, por laberintos de desilusión. Atravesó un páramo amarillo donde el eco repetía los pensamientos y la ansiedad provocaba espejismos premonitorios. Al cabo de semanas estériles, llegó a una ciudad desconocida donde todas las campanas tocaban a muerto” (García Márquez, 1986: 167-168).

[4] A pesar de que el viaje a los Andes de Aureliano Segundo es breve en relación con la vida transplantada de Fernanda al Caribe, nunca parecemos tener su visión de los otros en su propia perspectiva.

[5] Véase al respecto: Doris Sommer. Ficciones fundacionales: Las novelas nacionales de América Latina; traducción José Leandro Urbina y Ángela Pérez. Bogotá: Fondo de Cultura Económica, 2004.