Sunday, April 26, 2009

Stuart Hall. "Introducción: ¿quién necesita 'identidad'?" - Reseña


Hall, Stuart. “Introducción: ¿quién necesita ‘identidad’?”.
Cuestiones de identidad cultural.
Stuart Hall y P. Dugay, compiladores.
Buenos Aires: Amorrortu, 2003. pp. 13-39.


El texto da cuenta del proceso simultáneo de “explosión discursiva” y “crítica minuciosa” a que ha sido sometido el concepto de “identidad” y opta a su vez por una crítica del término desde la deconstrucción y muy cercana al campo psicoanalítico. Uno de los primeros caminos que lleva a Hall a restablecer la necesidad de volver sobre el debate se basa en que:

A diferencia de las formas de crítica que apuntan a reemplazar conceptos inadecuados por otros “más verdaderos” o que aspiran a la producción de conocimiento positivo, el enfoque deconstructivo somete a “borradura” los conceptos clave. Esto indica que ya no son útiles –“buenos para ayudarnos a pensar”- en su forma originaria y no reconstruída. Pero como no fueron superados dialécticamente y no hay otros conceptos enteramente diferentes que puedan remplazarlos, no hay más remedio que seguir pensando con ellos (…) La línea que los tacha permite, paradójicamente, que se los siga leyendo (13-14).

Es decir, que la identidad ya no nos es útil, dentro del paradigma inicial en que se le generó, pero no ha sido reemplazada aún por un nuevo concepto que cumpla una función explicativa similar: “…una idea que no puede pensarse a la vieja usanza, pero sin la cual ciertas cuestiones claves no pueden pensarse en absoluto” (14). Otra posible vía enunciada por Hall sería la de la “irreductibilidad del concepto de identidad” (14), pensada en relación con su centralidad para la cuestión de la agencia y de la política, en el campo de “una teoría de la práctica discursiva, en el sentido foucaultiano. Es en este campo que se reitera la “identificación”, como un “intento de rearticular la relación entre sujetos y prácticas discursivas” (15). Por diferencia a la identidad, la identificación:

…se construye sobre la base del reconocimiento de algún origen común o unas características compartidas con otra persona o grupo o con un ideal, y con el vallado natural de la solidaridad y la lealtad establecidas sobre el fundamento (…) Aunque no carece de condiciones determinadas de existencia, que incluyen las recursos materiales y simbólicos necesarios para sostenerla, la identificación es en definitiva condicional y se afinca en la contingencia (15).

Mediante el uso de algunos mecanismos psicoanalíticos de origen freudiano, Hall se propone un desplazamiento del concepto de identidad, de lo esencialista a lo estratégico y posicional, lo que lo conduce a que este:

…no señala ese núcleo estable del yo que, de principio a fin, se desenvuelve sin cambios a través de todas las vicisitudes de la historia; el fragmento del yo que ya es y sigue siendo siempre “el mismo”, idéntico a sí mismo a lo largo del tiempo. Tampoco es –si trasladamos esta concepción esencializadora al escenario de la identidad cultural- ese “yo colectivo o verdadero que se oculta dentro de los otros muchos ‘yos’, más superficiales o artificialmente impuestos, que un pueblo con una historia y una ascendencia compartidas tienen en común” (Hall, 1990)… (17)

El sometimiento de la identificación a un proceso de “historización radical”, al cambio y a la transformación, inserta la preocupación de Hall en el campo poscolonial, muy cercano en esto a los planteamientos de Edward Said en Orientalism, pues más que con un origen en un pasado histórico

…las identidades tienen que ver con las cuestiones referidas al uso de los recursos de la historia, de la lengua y la cultura en el proceso de devenir y no de ser; no “quienes somos” o “de donde venimos” sino en que podríamos convertirnos, cómo nos han representado y como atañe ello al modo como podríamos representarnos. Las identidades se constituyen dentro de la representación y no fuera de ella (17-18).

Las identidades se constituirían entonces dentro de la “narrativización del yo”, sin que su naturaleza ficcional –según Hall- socave su “efectividad discursiva, material o política” y: “Precisamente porque las identidades se construyen dentro del discurso y no fuera de él, debemos considerarlas producidas en ámbitos históricos e institucionales específicos en el interior de formaciones y prácticas discursivas, mediante estrategias enunciativas específicas. Por otra parte, emergen en el juego de modalidades específicas de poder…” (18) De igual modo las identidades se construyen a través de la diferencia: “sólo pude construirse a través de la relación con el Otro, la relación con lo que él no es, con lo que justamente le falta, con lo que se ha denominado su afuera constitutivo (…)” (Hall, 2003: 18). De ese modo toda identidad tendría un “margen”, en forma de exceso, cuya homogeneidad interna más que fundacional es una forma construida de cierre: “Si (…) una objetividad logra afirmarse parcialmente, sólo lo hace reprimiendo lo que la amenaza. Derrida demostró que la constitución de una identidad siempre se basa en la exclusión del algo y el establecimiento de una jerarquía violenta entre los dos polos resultantes” (19).

Tras un profundo debate con Althusser, Lacan y Foucault, Stuart Hall se niega a aceptar la proposición de Foucault de que “en el hombre nada – ni siquiera su cuerpo- es suficientemente estable para servir de base al autorreconocimineto o a la posibilidad de comprender a otros hombres” (Cit. en Hall, 2003: 28-29), con lo que penetra en un amplio debate sobre el cuerpo, desde la perspectiva feminista, que no es de nuestro interés en esta reseña.

Kevin Sedeño Guillén

Universidad Nacional de Colombia

Michel Foucault. "El sujeto y el poder"


Foucault, Michel. “The subject and the power” (El sujeto y el poder).
En: Michel Foucault: beyond structuralism and hermeneutics (Michel Foucault: más allá del estructuralismo y la hermeneútica); Hubert L. Dreyfus y Paul Rabinow. 2 ed.
Chicago University Press, 1983. [tr. al español Santiago Carassale y Angélica Vitale http://textospsi.galeon.com/foucault4.html (19/04/2008)]

En el texto que se reseña Foucault parte de afirmar que no se ubica en las ideas ni una teoría, ni una metodología”, restándole carácter general y de ley científica a las afirmaciones que hará. Según él el propósito de su texto no ha sido “ha sido elaborar una historia de los diferentes modos por los cuales los seres humanos son constituidos en sujetos” Para esto dice haberse enfrentado a tres formas de objetivaciones que transformarían a los seres humanos en sujetos: “el modo de investigación que trata de darse a sí mismo el estatus de ciencia”; las "prácticas divisorias", en las que el sujeto está dividido tanto en su interior como dividido de los otros, lo cual lo objetiva y finalmente, “los modos en que los seres humanos se transforman a sí mismos en sujetos”.

De este modo considera Foucault que el tema general de su investigación “no es el poder sino el sujeto”, aunque de haya visto implicado en el análisis de las relaciones de poder en sí mismas, pues: “Si bien, la teoría y la historia económica proveen de buenos instrumentos para las relaciones de producción, -así como la lingüística y la semiótica ofrecen buenos instrumentos para el estudio de las relaciones de significación- no sucede lo mismo en el caso de las relaciones de poder”. En algunos casos se ha recurrido, para pensar las formas de poder, a modelos legales -“¿qué legitima al poder?”- o a modelos institucionales – “¿qué es el Estado?”, lo que lo lleva a proponerse ampliar esas dimensiones de la definición de poder.

Parte así de la pregunta por la necesidad de una teoría sobre el poder a la que responde que: “Desde el momento en que una teoría presupone una objetivación dada no puede ser tomada como la base de un trabajo analítico. Pero este trabajo analítico no puede proceder sin una conceptualización permanente, la cual, implica un pensamiento crítico, una revisión constante”. Se plantea entonces unas "necesidades conceptuales", que implican “la conceptualización no debería estar fundada en una teoría del objeto, ya que el objeto conceptualizado no es el único criterio para una buena conceptualización”, sino que se deberían tener en cuenta las condiciones históricas que motivan la conceptualización. Por otro lado y considerando el tipo de realidad al que se enfrenta el estudioso decide partir de las “enfermedades de poder” que le permite afirmar que lo que se necesita:

…es una economía de las relaciones de poder, la palabra economía usada en su sentido teorético y práctico. En otras palabras, desde Kant, el rol de la filosofía es prevenir a la Razón de ir más allá de los límites de lo que es dado en la experiencia, pero desde esta época, -es decir con el desarrollo de los estados modernos y la organización política de la sociedad- el rol de la filosofía también ha sido mantenerse atenta a los abusos del poder de la racionalidad política, lo cual es una pretensión bastante alta.

Este análisis lo lleva a establecer que la relación entre racionalización y excesos de poder político es explícíto, pero que juzgar a la razón no es la vía a escoger. La pregunta entonces sería si debemos enfocarnos entonces en “esta forma de racionalismo que parece específico de nuestra cultura moderna, y que tuvo su origen en la Aufklärung”. Su vía no coincide en esto –según él- con la asumida por algunos miembros de la Escuela de Frankfurt, sino que se propone sugerir otra manera de investigar la relación entre racionalización y poder. Ante todo no tomar la racionalización como un todo sino analizando estos procesos en campos diversos: locura, enfermedad, muerte, crimen, sexualidad, etc., desechar la noción de racionalización y asumir las distintas racionalidades, lo que implicaría también “tomar como punto de partida, a las formas de resistencia contra las diferentes formas de poder (…) Más que analizar el poder desde el punto de vista de su racionalidad interna, consiste en analizar relaciones de poder a través del antagonismo de estrategias”.

Ya en un punto central del texto, Foucault se propone caracterizar que tienen en común una serie oposiciones contemporáneas que ha observado (hombre- mujer, padres-niños, psiquiatría-enfermedad mental, medicina-población, administración-forma de vivir de la gente), concluyendo inicialmente que:

Son luchas "transversales", no limitadas a un país.

El objetivo de estas luchas son los efectos del poder en sí.

Son luchas "inmediatas".

Son luchas que cuestionan el status del individuo: por un lado, afirman el derecho a ser diferentes y subrayan todo lo que hace a los individuos verdaderamente individuos. Por otro lado, atacan lo que separa a los individuos entre ellos.

Luchan contra los privilegios del conocimiento. “Lo que se cuestiona es el modo en que el conocimiento circula y funciona, sus relaciones con el poder. En otras palabras, el régime du savoir (régimen de saber)”.

Giran en torno a la pregunta: "¿Quiénes somos nosotros?". “Son un rechazo a las abstracciones de la violencia económica e ideológica, que ignoran quienes somos individualmente como también son un rechazo a la inquisición científica y administrativa que determina quien es uno”.

“El objetivo principal de estas luchas no es atacar tanto a tal o cual institución de poder, grupo, elite, clase, sino más bien a una técnica, a una forma de poder”:

Esta forma de poder emerge en nuestra vida cotidiana, categoriza al individuo, lo marca por su propia individualidad, lo une a su propia identidad, le impone una ley de verdad que él tiene que reconocer y al mismo tiempo otros deben reconocer en él. Es una forma de poder que construye sujetos individuales. Hay dos significados de la palabra sujeto; sujeto a otro por control y dependencia y sujeto como constreñido a su propia identidad, a la conciencia y a su propio autoconocimiento. Ambos significados sugieren una forma de poder que sojuzga y constituye al sujeto.

Para Foucault existirían entonces tres tipos de luchas: luchas contra las formas de dominación (étnicas, sociales y religiosas); luchas contra formas de explotación que separan a los individuos de aquello que ellos mismos producen y luchas contra aquello que ata al individuo a sí mismo y los subsume a otros de esta forma (luchas contra la sujeción, contra formas de subjetividad y sumisión). Tras un abarcador recorrido histórico del poder en el devenir de las sociedades, el autor da cuenta de una combinación que se hace evidente entre las técnicas de individualización y los procedimientos de totalización, lo que lo llevará a postular al Estado occidental moderno como un “poder pastoral”, palabra que designaría una forma especial de poder caracterizada por:

Tiene como último objetivo la salvación individual en el otro mundo.

No es meramente una forma de poder que guía, sino que debe ser preparado para sacrificarse a sí mismo por la vida y la salvación de la carne.

No atiende solamente a la comunidad en su globalidad, sino a cada individuo en particular durante su vida entera.

No puede ser ejercida sin el conocimiento de las mentes humanas, sin explorar sus almas, sin hacerles revelar sus más íntimos secretos.

Podrían distinguirse dos aspectos del poder pastoral, el de la institucionalización eclesiástica, desaparecido prácticamente a partir del siglo XVIII y el de su propia función, diseminado y multiplicado más allá de la institución eclesiástica. Al respecto refiere Foucault que el poder pastoral: “Dejó de ser una cuestión de guiar a la gente para su salvación en el más allá, para pasar a ser una cuestión de asegurar su salvación en este mundo. En este contexto entonces, la palabra salvación toma significados diferentes: salud, bienestar (riqueza suficiente, nivel de vida) seguridad y protección contra accidentes”
En su desentrañamiento del poder el autor distingue los “relacionamientos comunicacionales” de las relaciones de poder, lo que no equivale a decir que el campo de las cosas, el de la comunicación y el campo de la dominación estén separados, sino que constituyen tres tipos de relacionamientos que se superponen uno sobre otro:

…lo que define una relación de poder es que este es un modo de acción que no opera directa o inmediatamente sobre los otros. En cambio el poder actúa sobre las acciones de los otros: una acción sobre otra acción, en aquellas acciones existentes o en aquellas que pueden generarse en el presente o en el futuro. Una relación de violencia actúa sobre un cuerpo o cosas, ella fuerza, doblega, destruye, o cierra la puerta a todas las posibilidades (…) una relación de poder sólo puede ser articulada en base a dos elementos, cada uno de ellos indispensable si es realmente una relación de poder: "el otro" (aquel sobre el cual es ejercido el poder) ampliamente reconocido y mantenido hasta el final como la persona que actúa; y un campo entero de respuestas, reacciones, resultados y posibles invenciones que pueden abrirse, el cuál está enfrentando a una relación de poder.

Según Foucault la libertad es una condición para el ejercicio del poder, este sólo puede ejercerse sobre sujetos libres: “En este juego la libertad bien puede aparecer como la condición para ejercer el poder (al mismo tiempo que es su precondición, ya que la libertad debe existir para que el poder pueda ser ejercido, y a la vez ser su apoyo permanente, ya que sin la posibilidad de resistencia, el poder podría ser equivalente a la imposición física)”.


Kevin Sedeño Guillén

Universidad Nacional de Colombia

Novela escrita para mujeres que orinan Chanel No. 5


Lina María Pérez.

Mortajas cruzadas

Bogotá: Seix Barral, 2008.

ISBN 13: 978-958-42-1868-1.


¿La escritura de buenos cuentos conduce inevitablemente a la producción de una buena novela? La experiencia de algunos de los más grandes narradores de todos los tiempos, ha hecho pensar que la escritura de una novela es muchas veces el resultado de una continua y prolongada escritura de buenos cuentos. Sin embargo, para desequilibrar este axioma no escrito está, por ejemplo, la experiencia de Jorge Luis Borges, que nunca condujo su maestría en la escritura de relatos al denominado género mayor.

La escritora bogotana Lina María Pérez (1949), ganó en 1999 el Premio Internacional de Cuentos Juan Rulfo de Radio Internacional de Francia, en la modalidad de género negro, con su cuento “Silencio de neón”. Un año después su cuento “Sonata en mí” obtuvo el primer lugar en el Concurso Nacional de Cuento Pedro Gómez Valderrama, convocado por la Biblioteca Gabriel Turbay y el Instituto Municipal de Cultura de Bucaramanga y en el 2003 “Bolero para una noche de tango”, el XXXII Premio Internacional de Cuentos Ignacio Aldecoa, en España. Por esas fechas publicaría también: Cuentos sin antifaz (Arango Editores, 2002, cuentos), Vladimir Nabokov: A la sombra de una nínfula (Panamericana Editorial, 2004, biografía), el cuento infantil Martín Tominejo (Panamericana Editorial, 2006) y Cuentos punzantes (Panamericana Editorial, 2006). Su obra conocida hasta entonces hizo afirmar a la profesora Helena Araujo que: “Pese a su afición por el «Romanticismo negro» y a desenlaces que parecen tan sorpresivos como inverosímiles, su discurso riguroso y transparente la instala en las más promisorias vanguardias”.

Las habilidades narrativas largamente desarrolladas en la escritura de cuentos por Lina María Pérez, la han conducido a la publicación de Mortajas cruzadas (Seix Barral, 2008), su primera novela que ve la luz. Este libro constituye un texto bien estructurado que se deja leer hasta su final, en el que alternan las voces de Oliviana, estudiante de Sociología de la Universidad Nacional con interés por la literatura y Adolfo, escritor que luego de publicar una novela aclamada por la crítica, parece haberse volcado a un profundo marasmo creativo, quienes se unen en torno a una investigación sobre las costumbres funerarias en Bogotá, que debía conducir a este último a la escritura de su próxima novela. La investigación, que no es más que una disculpa de Adolfo para llevarse a la cama a la joven, da paso a una forzada trama que además de presentar numerosos velatorios en las más encopetadas funerarias de la ciudad, los encuentros sexuales de Oliviana con un joven guerrillero guajiro, el asesinato de un conocido editor homosexual, una inconexa historia sobre robos en funerarias y otras innumerables peripecias, se alterna a su vez con una novela dentro de la novela, también titulada Mortajas cruzadas, que va escribiendo cada cierto número de capítulos el personaje de Adolfo y que compite en inverosimilitud con la propia novela de Lina María Pérez.

Intentemos reformular la cuestión que da inicio a esta reflexión y preguntémonos entonces cómo puede una supuesta buena cuentista terminar escribiendo una mala novela. La relación entre los autores y sus lectores parte de una especie más o menos explícita de contrato, que considera aspectos como el respeto de las normas del género, de ciertas convenciones espacio-temporales, pero especialmente, de un horizonte de expectativas que se establece en los textos y que condiciona lo que cada lector espera de un libro dado. En relación con Mortajas cruzadas, asumimos que esas expectativas hacen parte de la siguiente propuesta colocada en voz de Adolfo: "- Me propongo examinar nuestras costumbres funerarias, narrarlas en un espacio estético… sí, eso es… (…), usted asistirá a los velorios, a los cementerios, a los crematorios, a las iglesias… La contrato para mirar: eso es todo. En un país con tantos muertos, es una estupidez no aprovecharlos para contar, o mejor interpretar la forma como les echamos tierra" (21).

Intentar dilucidar estéticamente el origen de los conflictos sociales del país y, especialmente, acercarse al drama de las muertes violentas en Colombia, es una cuestión que las estadísticas no pueden resolver y que sigue esperando por interpelaciones consecuentes por parte de la literatura y las distintas formas del arte nacional. Tras esa propuesta comienzan a reunirse en la novela recortes de periódicos sobre asesinatos, visitas a funerarias predominantemente exclusivas de Bogotá y hasta uno que otro asesinato incluido en la propia historia, que alimentan una trama que deviene policíaca, limitándose al “drama” de los robos en las funerarias citadinas. Por ahora tendrán que seguir esperando los miles de desplazados que abandonan sus pueblos, dejando a sus muertos en una tierra que se les ha arrebatado y a la que muchos no podrán volver, por una novela que trate de una manera más profunda, el drama de sus “costumbres funerarias”.

Crucigramas incompletos que insinuaban ofrecer un espacio no cerrado para la participación del lector en la novela e interactuar desde sus palabras cruzadas con el título de la misma. Una comunidad gay a la espera de un tratamiento propositivo de las violencias de las que es víctima, más allá de un manido asesinato de un personaje homosexual por su esposa despechada en el barrio Chapinero alto. En fin, un tratamiento novedoso de los cruces entre la realidad y la ficción, abordado con mayores logros en múltiples textos anteriores. Son otras tantas insatisfacciones que hacen parte de la nómina de expectativas no cubiertas por Mortajas cruzadas.

En un encuentro sostenido con estudiantes de literatura de la Universidad Nacional de Colombia, debido a la organización de la profesora Alejandra Jaramillo Morales y su curso de Literatura colombiana contemporánea, Lina María Pérez insistió en que su novela había sido escrita para “lectores inteligentes y sensibles”; sin embargo, por más que pensamos en un lector ideal de sus ficciones, la pobreza en el tratamiento de la realidad colombiana y la vanalización de temas que hacen parte del dolor nacional, nos conducen a pensar que su lector modelo está al interior de su propia novela y es Sandra, personaje superficial y emocionalmente dependiente que lleva a su amante Adolfo a preguntarse: “¿qué diablos hacia yo con una mujer que orinaba Chanel Número 5?” (113).
(Pulicado originalmente en Mohan: Estudios Literarios. Crítica y divulgación.)

Kevin Sedeño Guillén


Universidad Nacional de Colombia

Saturday, April 11, 2009

La Habana elegante (ahora peer-review) -Call for papers

Convocatoria

La Habana Elegante está preparando el número correspondiente a Septiembre de 2009. Invitamos a colegas de la academia y/o a escritores a enviarnos sus propuestas de artículos y/o de dossier. Los artículos deben ser inéditos y de alto valor académico y o literario. Estamos particularmente interesados en artículos que por su originalidad y creatividad constituyan verdaderas aportaciones al campo de los estudios cubanos, caribeños, latinoamericanos, trasatlánticos y de estética.

Para la edición de septiembre, con la que se inicia la transformación de la revista en un peer-reviewed journal, recibiremos artículos sobre: todos los autores y períodos literarios y culturales,el modernismo hispanoamericano,estética (aún si no caen dentro del campo de los estudios latinoamericanos) También aceptamos propuestas de reseña. Tanto los autores como las editoriales pueden enviarnos sus libros.

El plazo para el envío de artículos concluye el 30 de junio de 2009. Los mismos se enviarán como attachment a la siguiente dirección: fmoran@smu.edu

Los libros para reseñas se enviarán a:

Francisco Morán
Department of Foreign Languages and Literatures
Southern Methodist University
3200 Dyer Street 309 Clements Hall
Dallas, TX 75205

Call for Papers

La Habana Elegante’s next issue will be available in September, 2009. We invite our colleagues and writers to contribute with their academic and/or literary essays. We also welcome proposals for dossiers. All articles must be unpublished, and must meet a high academic and/or literary standard. We are particularly interested in articles that, because of their originality and creativity, will significantly contribute to their respective fields.

With September’s edition, La Habana Elegante will become a peer-reviewed academic journal. We will consider for publication in this issue: All authors and topics from all literary and cultural periods,Articles specifically dealing with Spanish American modernismo,Articles on aesthetic issues, even if they do not fall within the field of Latin American studies.

We accept books for review in our journal. Authors and publishing houses as well are invited to submit their works. Please, send them to the following address:

Francisco Morán
Department of Foreign Languages and Literatures
Southern Methodist University
3200 Dyer Street 309 Clements Hall
Dallas, TX 75205

The deadline for proposals of both articles and dossiers is June, 30, 2009.

Send your proposals of articles and/or dossiers to:Francisco Moran fmoran@smu.edu

8th CRI Conference on Cuban and Cuban-American Studies




SIPA School of International and Public Affairs


The Cuban Research Institute presents


Latin American and Caribbean Center


University Park, DM 353 305-348-2894



8th CRI Conference on Cuban and Cuban-American Studies


Cuba 2010: An Island in a Global World


February 4-6, 2010


Florida International University


Call for Papers and Panels


The Cuban Research Institute continues the tradition of convening scholars engaged in the study of Cuba and Cuban-Americans by announcing its 8th Conference. The overarching theme of the conference, “Cuba 2010: An Island in a Global World,” will focus on the current political, economic, cultural and social dynamics on the island and the diaspora in the light of a changing world. The following themes are suggested: 1) Politics and Economy (international relations and trade; insertion in the global economy; political culture; restructuring the state; legal framework; the state of the economy and equity; poverty; social welfare; sectoral analysis; corruption); 2) Social Actors and Issues (key social actors, including the Catholic Church and other religious institutions; civil society, social issues such as race, gay rights, and the role of women and youth); 3) Diaspora (economic, educational, and cultural profiles of diaspora communities; diversity within the community; political culture, public opinion, and behavioral tendencies; role in U.S.-Cuba policy; entrepreneurship capabilities) and 4) The Politics of Arts and Culture (the role of the intelligentsia; contemporary expressions of culture; role of technology and the media).


All papers will be considered, although we prefer proposals for panels. We encourage the submission of panels and papers within these four tracks but will consider all submissions on Cuba and its diaspora. Historical and comparative studies will also be welcome. Panels should include four paper presentations, a chair (who may be one of the presenters) and a discussant. Panels may include up to but no more than five paper presentations if they do not include a discussant. Participants may perform two roles at the conference (chair, discussant, roundtable participant, paper presenter) but may not present more than one paper. Submissions may be in English or Spanish.


Proposals for panels or roundtables must include a general description of the theme and 400 word abstracts of each participant’s paper. Presentations will be limited to 20 minutes. The following information must be submitted for each participant: full name, academic affiliation, preferred addresses, office and home phone numbers, fax, and e-mail address.

Persons wishing to submit individual papers must present a 400 word abstracts and all pertinent personal data. Forms for submittal of information are posted on website.


Deadline for submission of all paper and panel proposals is June 30, 2009. Notifications of acceptance (or refusal) will be sent out by October 1, 2009. For further information about the conference and other CRI activities, please see our website at http://cri.fiu.edu or call (305) 348-1991. All submissions and requests for organizational information should be sent to Uva de Aragón, Associate Director of the CRI at aragonu@fiu.edu. An acknowledgement of receipt will be sent. Submissions can also be sent to Cuban Research Institute, Florida International University, DM 363, University Park, Miami, FL 33199, Fax (305) 348-3593.

Friday, April 10, 2009

Mi Vvida


Es viernes santo (para mí ahora eso significa lo mismo que si fuera primero de mayo o veinte de julio). Llueve (la lluvia llega a través del cristal de la ventana) quedamente en Bogotá (que no en París aunque ya me duelen algunos huesos). La lluvia se verifica como la frontera que me separa de la gente que vive en la ciudad (aunque al otro lado de la pared de mi estudio duerma una persona en la que también es mi cama). Otra frontera, la frontera de los cuerpos, que ocupan (como sabe todo el que ha tenido la oportunidad de completar el bachillerato) un único e irremplazable lugar en el espacio, que no puede ser superpuesto ni sobreocupado (cosa que sí puede logarse en la condiciones de una barbacoa* habanera) por ningún otro cuerpo al mismo tiempo físico. El andrógino plátonico quizás sea la única solución rentable (aunque imaginada) al problema de la unicidad del ser (que es el de la soledad del ser), el de la imposibilidad definitiva de la unión completa entre los seres que se aman en carne y alma. Lo más cercano mostruosamente al ideal andrógino es el inseparable destino de las/los siameses.

La lluvia parece haberme conducido por terrenos oblicuos (la oblicuidad de las gotas que veo caer a través de mi ventana de cristal, entre el ruido esporádico de los carros -recuerdo- en Bogotá, no en La Habana ni en Jerusalén) en este día festivo en que debía continuar adelantando compromisos de mi mundo real: la entrega de un avance de uno de los proyectos de investigación del semestre, la terminación (que ya casi sale) de un proyecto financiable que se le desprende, mensajes electrónicos por contestar...

Pero estos días no han sido santos ni tan productivos (al ritmo de autoesclavitud fordiano autoimpuesto). El recuerdo de alguien que no está tan cerca (aunque lo parece, diría Roxete) me empuja hacia otro lado. Y como no puedo ir sin iniciar una persecusión, entonces me traslado a mi vida virtual, que cada vez se confunde un poco más con mi vida real, si es que esos terrenos existen y tienen fronteras tan definitivas como las que le otorgo a la lluvia que también escucho caer. Dormí muy tarde añoche mirando (un poco desde la sombra) otros cuerpos (algunos solitarios) esparcidos por Brasil, Puerto Rico y la basta geografía del norte, debatiéndose con su propia naturaleza y su placer en Cam4, pero el estar subconsciente de los deberes me ha despertado temprano, pero no a cumplirlos de inmediato, sino a confrontarme con la letra, leáse conmigo mismo, aunque mi/la escritura haya llegado a la gloria de su esencia impúdica (palabra que se me ha perdido durante unos segundos largos en que el teclado se ha detenido como felino rígido en el momento del ataque) en la era de Messenger, Blogger y YouTube. No estamos sólos en la letra, no completamento sólos (como me dice el número de tres dígitos que cuenta los que han curiosado en mi perfil de Blogger).

He alcanzado ya hoy en mi vida virtual (de aquí en adelante mi Vvida) a desearle buen viaje a mi colega María Rita Corticelli que viaja de Exeter a su Parma natal, en medio del dolor mediatizado de otro terremoto. De reojo he mirado que seres que nunca he visto personalmente (pero que han sido importantes en nuestra vida mediática, ver "Televisión") como la cantante Gema Corredera o la diva escrituraria Zoé Valdés aceptan día por medio mi invitación a ser "amigos" en Facebook (caras vemos). Mientras entra a mi correo instantáneo una conversación de chat de alguien que tengo agregado pero que no sé a ciencia cierta quién es (van y vienen como por las calles de esta urbe de más de diez millones de cuerpos en la que cabría toda la gloria y la miseria de mi Isla).

Y no sería raro, o sí lo es, que sucediera como ayer que pude chatear con la muy conocida escritora cubano americana Achy Obejas, saludar al estimado profesor brasileño Idelber Avelar de Tulane University o intercambiar ideas sobre la insularidad con la profesora judía newyorquina (¿?) Dara Goldman de University of Illinois. Todo eso sin salir físicamente de mi pequeño estudio bogotano. De momento siento que no he perdido todo el tiempo (si es que esa convención física realmente existe), sólo que las horas se han separado del espacio, no marchan en la misma dirección progresiva, sino como en hipertexto por los intereses que nos desplazan por el ajeno mundo Web que hay que poblar.

Ha dejado de llover en la calle 166 de Bogotá (quién sabe si en la 80 o en el centro cae un aguacero tropical o granizo hiriente). Siento ahota el ruido de los autos atravesando los charcos (y el de una lluvia grabada que encontré en YouTube y les dejo en el enlace). La persona que dormía al lado se ha levantado, deambula por el apartamento que hemos ido amoblando juntos. Sigo sólo. La lluvia no es la única frontera. Las mayores alegrías siguen estando para mí en mi bandeja de entrada cada mañana.
Kevin Sedeño Guillén

Sunday, March 15, 2009

I CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE EL CARIBE: EL MITO DE LA MUJER CARIBEÑA

Madrid, 16 al 19 de noviembre de 2009

Convocatoria a ponencias

YoSoyElOtro conjuntamente con el Grupo Kóre de Estudios de Género y la Universidad Carlos III de Madrid, invitan a reflexionar sobre “el mito de la mujer caribeña”, con el propósito de abrir un espacio para el intercambio académico, artístico y sociocultural por medio del encuentro de investigadores, especialistas, artistas y demás, interesados en los estudios de género y del Caribe. Este Congreso se presenta, para explorar el más allá de los límites del Caribe Hispánico (continental e insular) y abordar -con el resto de las Antillas- la poética de esas relaciones históricas, literarias, artísticas, afectivas y siempre actuales entre el Caribe y el espacio europeo. Desde el enclave de la caribeña y la antillana, desde el mito, entre otros, de sus cuerpos sexuados dentro de un mundo, no tal como es, sino como quiere -o ha querido- representarse.

Las áreas temáticas sugeridas:

I. Origen del Caribe y la construcción de su imaginario.

II. El nacimiento de un mito: Habitantes del Caribe, visiones desde dentro y fuera.

III. De la puta a la sumisa: Mujer caribeña y estereotipos. Del culebrón al cine de autor.

IV. La mujer caribeña y la literatura: Entre la ficción y el disfraz.

V. Cuerpo femenino y el exorcismo del mito: La mujer caribeña en el arte.

VI. La femme fatale o la engañada: La mujer caribeña en su música. Del son al reggaeton.

VII. El deseo del otro: El turismo sexual, la propagación del mito.

VIII. La desterritorialización del ser caribeño: Diásporas infinitas.

IX. La mujer caribeña en Europa: Visiones de identidad.

X. Entre lo mágico y lo religioso en el Caribe.


Condiciones de participación y plazo

Aquellos/as interesados/as en presentar una comunicación tendrán que enviar por correo electrónico un resumen de su ponencia de entre 200 y 300 palabras, junto al cual se debe adjuntar el título, nombre del autor, institución a la que pertenece y datos personales. El plazo para el envío de los resúmenes termina el 15 de julio de 2009, y se enviarán a la siguiente dirección de correo electrónico:
convocatoria@yosoyelotro.org

El comité organizador acusará recibo de las propuestas y antes del 20 de septiembre se notificará la aceptación de las mismas por parte del comité científico. La lectura de las comunicaciones no deberá exceder los 20 minutos y estas podrán presentarse en francés, inglés o español. Se publicarán unas actas con las comunicaciones aceptadas, cuyas normas de publicación y plazos se remitirán a los interesados por correo electrónico tras la celebración del Congreso.

Inscripción


La cuota de inscripción es de 25 euros para comunicantes y de 10 euros para asistentes con diploma de asistencia, sin comunicación. Estudiantes de la Universidad Carlos III de Madrid y de la Universidad de Puerto Rico, serán eximidos del pago de la cuota de inscripción. El ingreso se realizará tras la aceptación de la comunicación en una cuenta bancaria que se le detallará a los/las comunicantes. A los asistentes rogamos se pongan en contacto con la organización.
Para cualquier tipo de duda o consulta, los datos de la organización son los siguientes:

YoSoyElOtro (www.yosoyelotro.org)
Persona de contacto: Deborah Elías (email: deborahelias@yosoyelotro.org )
Móviles o celular: +34 660 263 956 // +34 610 030 202
Dirección: Universidad Carlos III de Madrid. Edif. ORTEGA Y GASSET (17.2.37)
C/ Madrid, 126. 28903 Getafe (Madrid) España


Sede:





Universidad Carlos III de Madrid








Organiza:


YoSoyElOtro
Patrocinan:


Universidad de Puerto Rico - Recinto Río Piedras



XIII Congreso Internacional de Filosofía Latinoamericana “La Integración de América Latina y de El Caribe: Balance y Perspectivas”


Universidad Santo Tomás

Facultad de Filosofía y Letras

Maestría en Filosofía Latinoamericana

Vicerrectoría de Universidad Abierta y a Distancia, VUAD

Departamento de Humanidades y Formación Integral

XIII Congreso Internacional de Filosofía Latinoamericana

“La Integración de América Latina y de El Caribe: Balance y Perspectivas”

24, 25, 26 y 27 de Junio de 2009. Bogotá, D. C., - Colombia


Justificación:
La Universidad Santo Tomás a través de su Facultad de Filosofía y Letras ha venido realizando cada dos años, desde 1980, el Congreso Internacional de Filosofía Latinoamericana, que ha convocado destacados pensadores de América Latina, de Europa y de Norte América, con especial resonancia en el ámbito nacional e internacional.
En el marco de las actividades conmemorativas del Bicentenario de la Independencia, el XIII Congreso Internacional de Filosofía Latinoamericana versará sobre: La Integración de América Latina y de El Caribe: Balance y perspectivas, tema que viene gravitando desde los inicios de nuestros procesos independentistas.
La integración de América Latina y de El Caribe es un proyecto, un destino y una vocación que han cobrado carácter recurrente en nuestro decurso histórico, desde la segunda mitad del siglo XVIII, con diversos matices en torno a las ideas de: América, Hispanoamérica, Iberoamérica, Indoamérica, Latinoamérica y Patria Grande, como respuesta al colonialismo, al neocolonialismo y, hoy, a la globalización capitalista de la economía y, en general, a la denominada globalización o mundialización.

En los albores del siglo XXI se ponen de manifiesto las condiciones históricas óptimas y necesarias para hacer realidad la idea y los ideales de la integración; para hacer realidad la constitución de una Comunidad de Naciones y Pueblos Latinoamericanos y Caribeños.

La integración de América Latina y de El Caribe, como tema y como problema filosófico, comporta distintos escenarios y dominios: integración económica, política, jurídica, cultural, educativa, solidaridad subcontinental, identidad e identidades, unidad y diversidad lingüística, ciudadanía supranacional, ecología, bioética y ecología humana, responsabilidad planetaria de los Estados Comunitarios, entre otros.

El tema del Congreso será abordado desde la Filosofía Política, la Filosofía Social, la Filosofía de la Economía, la Filosofía del Derecho, la Filosofía de la Cultura, la Filosofía de la Educación, la Ética, la Cosmología o Filosofía de la Naturaleza, la Filosofía de la Ciencia y de la Tecnología, la Filosofía de la Religión, entre otras, a partir de distintas Ponencias Centrales, que se programan en las mañanas, y que establecen los lineamientos de las Mesas Temáticas, que se desarrollan usualmente en las tardes.

Propósito General:
A partir de la reflexión crítica sobre el proceso histórico y la realidad actual de la integración de América Latina y de El Caribe, el XIII Congreso Internacional de Filosofía Latinoamericana se propone dialogar sobre los desafíos y oportunidades que plantea la geopolítica contemporánea, en el marco de la denominada globalización o mundialización, y presentar alternativas viables para la constitución de una Comunidad de Naciones y Pueblos Latinoamericanos y Caribeños.

Objetivos

1. Sopesar los alcances, limitaciones y oportunidades del Proyecto de Integración de América Latina y de El Caribe, en su decurso histórico.

2. Revisar los marcos conceptuales e ideológicos que constituyen el trasfondo de los procesos y de los acuerdos de integración latinoamericana y caribeña, en campos como el jurídico, el político, el económico, el cultural, el religioso, entre otros.

3. Valorar experiencias significativas de integración latinoamericana y caribeña, realizadas en los sectores: productivo, científico, tecnológico, ambiental, político, educativo, cultural, entre otros, y sus repercusiones en los procesos históricos identitarios y en el proyecto de constitución de una Comunidad de Naciones y Pueblos Latinoamericanos y Caribeños.

4. Presentar la Declaración de Bogotá: La Integración de América Latina y de El Caribe, para su eventual incorporación en la Agenda Prioritaria de los Gobiernos Latinoamericanos y Caribeños.
Información y contactos:

Sunday, March 8, 2009

Una novela muy vieja con unas alas enormes… pero cortadas




Gabriel García Márquez.

La hojarasca [i]

Bogotá: Ediciones SLB, 1955.

137 p.


Leer la obra narrativa y periodística de Gabriel García Márquez que fuera publicada antes de la aparición de Cien años de soledad (1967), y de la fastuosa ceremonia en que el costeño en liqui-liqui de lino blanco, recibe la medalla del Premio Nobel de Literatura de 1982, de manos de su majestad el rey Carlos Gustavo de Suecia, implica una profunda tarea de arqueología cultural.

Para decirlo en lenguaje llano, implica barrer con la hojarasca que sobre esta obra anterior han acumulado esos grandiosos acontecimientos literarios y mediáticos: dejar a un lado la etiqueta de realismo mágico, con levitación de remedios la bella y mariposas amarillas en un desfile de Silvia Tcherassi, incluidos; leerla como una novela escrita por un principiante, “un pretendiente”, diría mi profesora Diana Diaconu (Departamento de Literatura, Universidad Nacional de Colombia), siguiendo a Pierre Bourdieu.

La novelita de García Márquez –y uso ese adjetivo sólo en alusión a lo breve- que apareciera en una editorial desconocida, luego de ser rechazada categóricamente por Losada, fue publicada en 1955, el mismo año en que el Fondo de Cultura Económica sacaba, con el número 19 de su colección “Letras mexicanas”, la contundente novela Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Pero según nos recuerda el escritor José Luis Díaz-Granados: “La novela tuvo rápida aceptación y el más importante crítico colombiano de la época, Hernando Téllez, no vaciló en calificar a su autor como el más grande novelista vivo del país”[ii]. También tendré que evitar la tentación de vender en 3000 0 4000 euros –según los avaluadores- el único ejemplar de la primera edición de La Hojarasca -con cubierta de Cecilia Porras- que, como parte de la colección Howard Rochester, se conserva en la sección de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, en Bogotá.

Lo primero será decir que, en mi concepto, La hojarasca, a pesar de lo musical y el ambiente de otoño parisino que evoca, no es un título congruente con el argumento y la trama oculta de esta novela inicial, dentro de una saga narrativa demoledora en la tradición de la narrativa latinoamericana del siglo XX. Como la novela menciona, casi de pasada, la hojarasca refiere a aquella avalancha de aventureros, de seres foráneos en busca de fortuna, que invaden Macondo –ya Macondo por siempre- como parte del auge de la economía de esta región del Caribe colombiano, que se debe al establecimiento de las compañías bananeras y del moderno medio de transporte que significaría el ferrocarril.

Pero para la época en que nos ubica la novela esa hojarasca ha desaparecido casi totalmente, se ha ido con la United Fruit Company, tras el gran escándalo político que significó la masacre, entre el 5 y 6 de diciembre de 1928, en Ciénaga, Magdalena, de más de 1000 obreros bananeros, según cifras no muy claras aún. Este hecho, sintomático del fracaso del proyecto político de las élites regionales, deviene simbólico de la crisis de imposibilidad de la “modernidad” en el Caribe colombiano, tal como nos lo han presentado dos de las novelas colombianas más leídas del siglo XX y herederas de este imaginario colectivo: La casa grande (1954), de Álvaro Cepeda Samudio y la propia Cien años de soledad (1967).

Pero en La hojarasca el contexto no parece aún preparado para enjuiciar ese hecho sangriento, obsesión narrativa que acompañará a García Márquez hasta su exorcisacion plena en su novela-fetiche ya mencionada. El argumento visible deriva por los trazos de vidas sin luz, que giran en torno al cadáver del médico extranjero, al parecer el único recuerdo vivo de la matanza colectiva que sumió al pueblo en la desesperanza y la muerte en vida. Pero la trama oculta, que remite a ese hecho doloroso para el imaginario colectivo, sólo aflora en forma de recuerdos momentáneos, fogonazos de tiempo, que acuden a la mente de los pobladores de Macondo, pero que parece necesario volver a reprimir de inmediato, como ese triste momento en que el médico, veterano de las guerras patrias junto al mítico coronel Aureliano Buendía, le niega asistencia médica, no sabemos por qué, a las víctimas de la masacre que se agolpan a su puerta.

Pero este odio colectivo que acompaña al médico extranjero hasta la muerte, hasta el entierro -ceremonia casi sagrada para las tradiciones culturales locales- no alcanza a encubrir ni a explicar la situación de inoperancia que prevalece en la organización comunitaria del viejo Macondo. Quizás este rencor hacia un individuo concreto y la nueva era que se abre con su aparatosa muerte signifiquen una luz, esa que de manera violenta se hace presente cuando los peones echan abajo la puerta de la abandonada casa del médico:

Y antes de que tengamos tiempo de saber qué sucede, irrumpe la luz en la habitación, de espaldas, poderosa y perfecta, porque le han quitado el soporte que la sostuvo durante doscientos años y con la fuerza de doscientos bueyes, y cae de espaldas en la habitación, arrastrando la sombra de las cosas en su turbulenta caída. Los hombres se hacen brutalmente visibles, como un relámpago al mediodía, y tambalean, y me parece como si hubieran tenido que sostenerse para que no los tumbara la claridad (131-132)[iii]

El derrumbe de esa puerta más que centenaria, simbólico de un proyecto patriarcal en crisis, derrotado por la invasión modernizadora, según la tesis que parece defender la novela, significa una nueva oportunidad, un cierre del prolongado período de duelo colectivo por la masacre de las bananeras[iv]. Más allá de esto la novela sólo nos presenta unos destinos desasidos, sin devenir probable, de hombres viejos que ya vieron la mejor vida posible, de mujeres casadas por la urgencia y a la vez abandonadas, de baúles repletos de ropa de difuntos. Pero la muerte del médico parece alumbrar una esperanza, una segunda oportunidad sobre la tierra para los condenados del proyecto modernizador fracasado.

Las obsesiones de García Márquez en torno a la crisis de los proyectos de comunidad del Caribe colombiano en el siglo XX, prevalecen en su narrativa posterior, en algunos casos amplificadas como pregunta por el fracaso de la nación liberal- burguesa en Colombia. Crónica de una muerte anunciada (1981), novela de la madurez del autor, reproduce la misma puesta en escena del orden patriarcal que parece actuar de manera autónoma en su deseo infalible de castigar las violaciones contra sus imperativos morales y religiosos, la representación de esos espacios semirurales como reductos comunitarios que han escapado irracionalmente a la sin razón de los poderes nacionales y transnacionales[v].

El conflicto es entre la “hojarasca”, los recién llegados y los dueños de la tierra, entre cachacos y costeños, pero dentro de esa pelea entre élites regionales –centrales y periféricas- por repartirse el poder y los contratos, los representantes de las minorías (mujeres, indígenas, afrodescendientes) continúan viviendo en la narrativa de García Márquez su vida subalternizada:

Veo la casa por la ventana y pienso que mi madrastra está allí, inmóvil en su silla, pensando quizás que antes de que nosotros regresemos habrá pasado ese viento final que borrará este pueblo. Todos se habrán ido entonces, menos nosotros, porque estamos atados a este suelo por un cuarto lleno de baúles en los que se conservan aún los utensilios domésticos y la ropa de los abuelos, de mis abuelos, y los toldos que usaron los caballos de mis padres cuando vinieron a Macondo huyendo de la guerra. Estamos sembrados en este suelo por el recuerdo de los muertos remotos cuyos huesos ya no podrían encontrarse a veinte brazas bajo la tierra. Los baúles están en el cuarto desde los últimos días de la guerra; y allí estarán esta tarde, cuando regresemos del entierro, si es que entonces no ha pasado todavía ese viento final que barrerá Macondo, sus dormitorios llenos de lagartos y su gente taciturna, devastada por los recuerdos (129).

Estos seres desesperanzados, a la espera de la desaparición final de Macondo, a manos de un viento apocalíptico, no sólo están atados por la tierra que contiene sus muertos ancestrales, sino por sus baúles llenos de enseres y tradiciones y, primordialmente, por su condición de propietarios de la tierra y sus prejuicios de clase pequeño burguesa desplazada. La ridiculización del intento de la indígena guajira Meme de movilizarse de la condición de empleada doméstica y objeto sexual de sus patrones, a la de esposa legítima y comerciante, es un claro índice de por dónde van las agendas políticas y sociales del narrador. Como otros críticos han tenido oportunidad de señalar, no hay en el macondismo garciamarquiano una verdadera oportunidad de liberación: …” resituado en contextos, el macondismo no es un discurso desde los márgenes, ni habla por los que no pueden hablar. Se convierte, más bien, en discurso hegemónico que allana las diferencias, situándolas por fuera del país, en una cultura ‘otra’” (Walde, 1998)[vi]. El Gabriel García Márquez de La hojarasca se estrena entonces como el cantor nostálgico de una pequeña burguesía rural, desplazada por la reorganización del orden político nacional tras las guerras intestinas de la primera mitad del siglo y por los complejos procesos de industrialización del Caribe colombiano, introducidos de la mano de las multinacionales extranjeras. La liberación social que algunos han querido leer en su proyecto narrativo, no parece haber pasado de ser el canto de un alcaraván de alas cortadas.

Kevin Sedeño Guillén
Universidad Nacional de Colombia /
Fundación Universitaria del Área Andina


[i] La imagen de portada ha sido tomada del sitio Web El bibliómano. www.bibliographos.net/article.php?id_article=624 (7/3/2009).

[ii] Díaz-Granados, José Luis. “La hojarasca, preludio de la epopeya”. La Ventana: Portal informativo de la Casa de las Américas. Sep., 1, 2005. http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=2705 (7/3/2009)

[iii] Cito aquí por la 10 ed. de La hojarasca en la Colección Índice de la Editorial Sudamericana, de 1974.

[iv] He creído ver en otras zonas de la narrativa garciamarquiana, leídas tradicionalmente como síntoma del desamparo y de la pobreza del Caribe colombiano, optimismo social similar y esperanza de la instauración de un nuevo orden, que debe iniciar necesariamente con una muerte. Véase mi reseña: “El coronel sí tiene quien le escriba: esperanza y escepticismo en el mundo caribeño de Gabriel García Márquez”. Bojeo a la isla. Nov., 16, 2008. http://bojeoalaisla.blogspot.com/search?q=Coronel

[v] Véase al respecto mi artículo: “Tragedia, trasgresión y muerte ritual en la narrativa caribeña: Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez y Tú, la oscuridad, de Mayra Montero”. La narrativa de Mayra Montero: Hacia una literatura transnacional caribeña; Kevin Sedeño Guillén y Madeline Cámara, eds.; pról. Madeline Cámara. Valencia (España): Aduana Vieja, 2008. pp. 177-202 (coautor con Doris Álvarez Ortega y Rocío Mattos Arévalo).

[vi] Walde, Erna von der. “Realismo mágico y poscolonialismo: construcciones del otro desde la otredad”. Teorías sin disciplina (latinoamericanismo, poscolonialidad y globalización en debate); Santiago Castro Gómez y Eduardo Mendieta, eds. México, Miguel Ángel Porrúa, 1998. Disponible en: http://www.ensayistas.org/critica/teoria/castro/walde.htm (12/09/2001)

Monday, March 2, 2009

Abreu: No por Accidente

Por Kevin Sedeño Guillén

Accidente, una de las más recientes novelas publicadas por el escritor cubano residente en Barcelona, Juan Abreu (La Habana, 1952), ha aparecido reseñada sumariamente en algunas revistas cubanas, pero luego de leerla, coincidiremos en que el libro merece mayor atención. Y en verdad es buena letra la de este escritor que salió de la Isla en 1980 a través del traumático éxodo del Mariel. Buena y torcida letra la que escribe un Abreu vitalmente marcado por la experiencia del exilio, que se manifiesta en una literatura mordaz, sarcástica, a ratos grotesca en su juego con lo sórdido...

(Reseña publicada en Revista Espiral, No. 21, mar.-may., 2009. http://www.revistaespiral.org/)