sábado 16 de enero de 2010

Panel "Cuba y el Caribe en el pensamiento de María Zambrano: Insularidad, universalismo y metamorfosis"

8th CRI Conference on Cuban and Cuban-American Studies
Cuba 2010: An Island in a Global World
February 11-13, 2010


Friday, February 12


8th CRI Conference on Cuban and Cuban-American Studies


60th Annual Mountain Interstate Foreign Language Conference at Radford University, VA, October 7 - 9, 2010




Incluye una celebración especial por el Centenario de nuestro José Lezama Lima.

`BAQUIANA', una década al servicio de la literatura

Especial/El Nuevo Herald

La revista literaria Baquiana acaba de publicar su décimo anuario. Que es como decir que acaba de alcanzar la mayoría de edad. Diez años. Se dice fácil, pero todos sabemos que no lo es. Sus editores, Maricel Mayor y Patricio Palacios, no han escatimado esfuerzos para que el trabajo de los que escriben en español en los Estados Unidos --y en otras partes del mundo-- no se pierda. O para que no languidezcan para siempre en una gaveta. Porque eso es lo que ha sido Baquiana: una muy necesitada plataforma impresa desde la que nuestros escritores pueden darse a conocer. Ha sido una década consagrada a la literatura que merece ser celebrada. Por eso este Anuario X, 2008-2009, es una especie de edición aniversario. Son 68 escritores de diversos géneros. La lista de dramaturgos, novelistas, cuentistas, ensayistas, periodistas y poetas, es interminable. Como lo son sus países de procedencia: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Un verdadero abanico de nacionalidades.
Hay tanto material en esta edición aniversario que es imposible reseñarlo todo. La nómina de poetas es la más numerosa: 28. Y comienza con María Paula Alzugaray, de Argentina, y su poema --casi un haikú-- La conciencia, hasta terminar con Sobre un dibujo de Balthus, del uruguayo Alberto Villanueva. Las reseñas literarias son 13, entre las que cabe destacar la de En el vientre de la ballena, de Santiago Rodríguez, escrita por Jorge Posada, en la que se dice: ``Es un libro lleno de melancolía y tristeza, pero también de alegría y humor''. O la de Desde las dos orillas, de Marcos Miranda, en la que Josefina Leyva analiza las técnicas usadas en las obras teatrales que aparecen en el libro. En la sección de cuentos hay ocho relatos que comienzan con Uno, dos, tres, de la escritora puertorriqueña María de los Angeles Camacho, siguen con Una forma de morir, de la narradora cubana Rina Lastres, y terminan con La exiliada, del cuentista cubano Rolando D. H. Morelli.
En el ámbito académico puede señalarse el ensayo del crítico literario español, Francisco Javier García Hernández, titulado Personajes a la deriva en dos cuentos de Roberto Bolaño. O Esencia de patria en la poesía de Gladys Zaldívar, escrito por la profesora Ellen Lismore Leeder. Y al igual que en números anteriores, también hay entrevistas. Esta vez, Maricel Mayor entrevista a Carlos Alberto Montaner, y Patricio Palacios lo hace con la traductora mexicana Liliana Valenzuela. Otros autores entrevistados son el poeta colombiano Alfredo Ocampo Zamorano y el escritor argentino Saúl Sosnowski. De las entrevistas se pasa al bloque narrativo con algunos fragmentos de las obras de Jorge Luis Cáceres, Rafael Hierro Rivero y Abraham David Caracho.
En la sección de opiniones se destaca el trabajo del articulista español Víctor Córcoba Herrero, titulado Cuando se cambia la cultura del verso por la cultura de la pedrada, y el del periodista boliviano Víctor Montoya, bajo el título de El origen de los cuentos. El anuario finaliza con tres obras de teatro. La primera de ellas, de un solo acto, es la del dramaturgo peruano José Castro Urioste, titulada Ceviche en Pittsburg; la segunda es un monólogo de Julie de Grandy, titulado Perdida en el laberinto de la depresión; y la tercera, también un monólogo, es de Rita Martín, y se titula Flores no me pongan. La sección cierra con un extenso trabajo de Matías Montes Huidobro, titulado El discurso escénico de la dramaturgia cubana continental.
Se ha dicho otras veces, pero no es ocioso repetirlo. Sobre todo en ocasión de su décimo aniversario: La revista literaria Baquiana es una ventana abierta al quehacer creativo de los escritores hispanos en los Estados Unidos. Es también un crisol de nacionalidades donde todas tienen cabida. Sin excepción. Un necesario oasis --en estos tiempos de crisis-- en el desierto cultural de nuestras comunidades. • 
 

Manuelcdiaz@comcast.net

Tomado de:

El Nuevo Herald > Galería > Artes y Letras Sabado, 01.16.10

lunes 11 de enero de 2010

IBERGECYT' 2010 (La Hababa, 10-12 nov., 2010)



IBEROAMÉRICA FRENTE A LOS RETOS DE UN NUEVO PARADIGMA
 DE LA SOCIEDAD BASADO EN EL CONOCIMIENTO

PRIMERA COMUNICACIÓN

GECYT, Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología,
adscripta al Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente, CITMA,
de la República de Cuba le invita a:

IBERGECYT ´ 2010
Hotel  Habana Libre, La Habana, Cuba

IBERGECYT, es un evento organizado desde 1995 por GECYT, con el apoyo de prestigiosas instituciones académicas y del ámbito empresarial de Iberoamérica. Las temáticas que se discuten en el mismo abarcan el nuevo conocimiento y aplicaciones desarrolladas en relación con la gerencia de la ciencia, la innovación y el conocimiento. Desde su edición en el año 2001, se ha dado prioridad al debate de la Gestión del Conocimiento, como un enfoque gerencial que impacta en el desarrollo de organizaciones sustentables y de alto desempeño. En su undécima edición, mantiene el énfasis en la gestión del conocimiento, el capital intelectual, el conocimiento como objeto de estudio, y como novedad abre como foco importante las herramientas para la gestión del conocimiento.

TEMÁTICAS QUE ABORDARÁ IBERGECYT

1.Conocimiento del conocimiento
2.Sociedad, ciudadanos y trabajadores del conocimiento
3. Economía basada en el conocimiento.
4. Capital intelectual: clasificación y medición  de  intangibles
5. Conocimiento e innovación
6. Modelos de gestión de las organizaciones  centradas en el  conocimiento.
7.  Redes de conocimiento para la sustentabilidad
8. Herramientas para la gestión del conocimiento.

TIPOS DE ACTIVIDADES QUE SE DESARROLLARÁN EN IBERGECYT

· Sesiones de conferencias magistrales, donde    
se presentarán a nivel del estado del arte,  aspectos seleccionados en estos campos.
·       Paneles y Foros Especializados para debatir la problemática de las aplicaciones de programas  de gestión del conocimiento en el ámbito iberoamericano.
·           Comisiones para presentación de las
           ponencias seleccionadas por el Comité
           Académico
·           Presentación de nuevas publicaciones.

o      Previo y posterior a las fechas del evento se desarrollarán talleres especializados.
o       
o     















comité ORGANIZADOR
comité ACADEMICO
José Oriol Marrero Martínez,  Presidente
Dr.  Rodolfo Faloh Bejerano  Presidente
Nestor  del Prado Arza, Vicepresidente
Dra. Milagros Saucedo Nardo Secretaria Técnica.
Luis del Mazo Pérez, Secretario Ejecutivo
Dra. Nidia Sánchez Puigbert  Miembro
Osvaldo Bebelagua Castillo, Miembro
Dra. María de la C. Fernández de Alaiza G.
Librada Taylor Martínez, Miembro
Dra. Leticia Artiles Visbal
Maria del C. Cuenca Alegría, Miembro 
Dra. Raquel Lorenzo García
Sandra Castillo Rodríguez, Miembro
Dra. Ada Cabezas Soto
Carlos Leyva Perdomo, Miembro
Dr.  Osmar Calderón Secada
Natasha  Oramas Mingo, Miembro
Dra. Diana Salazar Fernández
Rodolfo Faloh Bejerano
Dra. Sara Artiles Visbal


CONTACTOS:   Luis del Mazo y  Sara Artiles Visbal
  Teléf.: 537- 203- 0160 y 537- 202-7920  Fax: 537- 204- 9664

Coloquio Internacional “El Caribe que nos Une”. XXIX EDICION DEL FESTIVAL DEL CARIBE. Dedicado a la cultura de Pernambuco y Curazao



Hora: julio 3, 2010 a julio 9, 2010 
Ubicación: Teatro Heredia, Santiago de Cuba.
Organizado por: MSc. Kenia Dorta Armignaic


Descripción del evento:
Coloquio Internacional “El Caribe que nos Une”
XXIX EDICION DEL FESTIVAL DEL CARIBE
Dedicado a la cultura de Pernambuco y Curazao

La Casa del Caribe, el Ministerio de Cultura, el Comité Internacional para los Festivales del Caribe convocan a la XXX edición del Festival del Caribe, que se efectuará del 3 al 9 de julio del 2010 en Santiago de Cuba.

El Festival del Caribe, es un espacio académico y cultural de reflexión sobre la historia y la cultura de nuestros pueblos y de encuentro del rico patrimonio de la región. El Festival es pues, un espacio para que se exprese la solidaridad, la diversidad y la amistad entre pueblos por el derecho de Ser.

Consecuente con estas certezas, la Casa del Caribe, convoca al Coloquio Internacional El Caribe que nos une, a celebrarse en el marco de la XXIX edición del Festival del Caribe que se desarrollará del 3 al 7 de julio de 2010 en Santiago de Cuba.

Temas:

• Sujeto, Poder y Hegemonía en el mundo contemporáneo.

• Procesos migratorios, diásporas y Culturas Populares.

• Historia, Cultura e identidad de los pueblos del Caribe.

• Relaciones intracaribeñas: Cuba, Pernambuco y Curazao.

• Culturas de resistencia en el Caribe.

• Lenguas caribeñas y Procesos de construcción identitarios.

• Hegemonía y propuestas de integración regional en el Caribe.

• Discursos transcaribeños, modernidad y procesos culturales en el Caribe.

• Pensamiento Caribeño y procesos identitarios en el Caribe.

• Creación artística y procesos de construcción de identidad en el Caribe.
.
• Proyectos sociales, políticas culturales y Culturas Populares en El Caribe.

• La democracia cultural en el siglo XXI: movimientos sociales y participación en el mundo contemporáneo.

• Saberes Tradicionales, Oralidad, Religiosidad y Medicina Natural Tradicional.

• Gobernabilidad, participación social y Culturas Populares.

• Las Culturas Populares vistas desde los enfoques generacionales y de género.

• Proyectos sociales, políticas culturales y Culturas Populares.

• Culturas Populares y Turismo.

Comisiones Especializadas, Talleres y Encuentros:
  • Taller de Religiones Populares
  • Taller de Medicina Popular Tradicional
  • Poesía en el Caribe
  • Oralidad en el Caribe
  • Música en el Caribe
PROGRAMA CIENTÍFICO
El programa se desarrollará a través de conferencias, sesiones plenarias, paneles de discusión, ponencias y posters.

PRESENTACIÓN DE TRABAJOS

Las propuestas de participación académica deben incluir un breve resumen de hasta una cuartilla de extensión. El comité organizador le comunicará la aceptación de su trabajo haciendo llegar a los interesados la correspondiente aprobación. El plazo de admisión para la aceptación de los trabajos vence el 15 de mayo de 2010.

IDIOMAS DE TRABAJO

El idioma oficial del evento es el español. Los interesados deben solicitar al comité organizador la necesidad de los servicios de traducción.

MEDIOS AUDIOVISUALES


Los participantes deberán comunicar al comité organizador los medios audiovisuales que requieran y especificar las características técnicas.
 
Staff de Organizadores:

- Orlando Vergés Martínez - Director de la Casa del Caribe
- Manuel Ruiz Vila – Coordinador Relaciones Internacionales
- Kenia Dorta Armaignac – Subdirectora Investigaciones
- Lorenzo Jardines Coordinador General Festival
- Gonzalo González - Coordinador de Prensa y Promoción
- Antonio Pérez – Director Artístico
 
Contactos:
Casa del Caribe
Email: caribe@cultstgo.cult.cu
Tlf: 53 22 644793, 643609
Página web: www.casadelcaribe.cult.cu 
 
(Información enviada por José Millet, Unión de Escritores y Artistas del Caribe)
 
Imagen tomada de: www.cmkc.cu/caribe/Imagen/caribe1.jpg  

domingo 10 de enero de 2010

"José Enrique Rodó: Metamorfosis del crítico", por María Gracia Núñez Artola


Se aborda la obra de José Enrique Rodó teniendo en cuenta su labor de crítico literario, especialmente en lo referente a su discurso a propósito de las antologías de textos representativos de la cultura latinoamericana

«La índole del libro (si tal puede llamársele) consiente, en torno de un pensamiento capital, tan vasta ramificación de ideas y motivos, que nada se opone a que haga de él lo que quiero que sea: un libro en perpetuo «devenir», un libro abierto sobre una perspectiva indefinida.» J. E. Rodó. (1967:309).

Introducción 

Puede notarse tanto en los artículos en la «Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales» (1895-1897), como en sus consagradas obras Ariel (1900), Motivos de Proteo (1909) y El Mirador de Próspero (1913), y hasta en las páginas póstumas de El Camino de Paros (1918) y Últimos Motivos de Proteo (1927), el lugar preponderante que la crítica literaria ocupa en la obra de José Enrique Rodó (1871-1917).

Según Ardao, Rodó se abocó a «la organización de la comunicación, de la historia y de la crítica literarias en el continente» (1970:18-19), aunque si bien antes debió asumir las limitaciones de la crítica contemporánea, la situación de aislamiento regional y el desconocimiento del pasado que afectaba a los jóvenes Estados latinoamericanos...

(Artículo publicado en El catoblepas 22 (dic. 2003): 15-, donde se puede leer completo, accediendo desde el enlace que facilitamos desde el título de esta publicación).

martes 29 de diciembre de 2009

8th. ALARA Conference (Lima, 3-7 August 2010)


The Eighth Biennial International /
Inter-disciplinary Research Conference

                                            of

The Afro-Latin/American Research Association

(ALARA)

Theme: “Transcultural Discourses: The African Diaspora in    the Americas.”

Dates:  3-7 August 2010

Conference site: Lima, Peru


The conference organizers are soliciting one-page abstracts for papers in Spanish, English, French, or Portuguese, as well as proposals for panels on literary, historical, linguistic, social science, and other relevant topics. 


SUBMISSION DEADLINE - MARCH 1, 2010
(Full Panel Abstracts are Encouraged)

Send abstracts via SURFACE MAIL, FAX or E-MAIL to:
ALARA 2010 c/o Dr. Luisa Ossa

Associate Professor of Spanish
Department of Foreign Languages

La Salle University
1900 W. Olney Ave.
Philadelphia, PA, 19141
Fax: 215-991-3546
E-mail: ossa@lasalle.edu

Conference Organizing Committee:

Prof. Ligia Aldana – SUNY –New Paltz
Prof. Jerome Branche – University of Pittsburgh
Prof. David Akbar Gilliam –DePaul University
Prof. William Luis – Vanderbilt University
Prof. Daniel Mosquera –Union College
Prof. Luisa Ossa, La Salle University
Prof. Laurence Prescott – Penn State University
Prof. Antonio Tillis – Dartmouth College


Conversando sobre el Bicentenario de la Independencia


domingo 22 de noviembre de 2009

Pensar (en) los intersticios: 10 años después: “Colonialidad del poder, cultura y conocimiento en América Latina” (Aníbal Quijano) y el estudio de Manuel del Socorro Rodríguez (1758-1819)



Kevin Sedeño Guillén
Universidad Nacional de Colombia

     ¿Qué ha pasado en el campo teórico-crítico colombiano y latinoamericano en la década transcurrida desde la publicación de Pensar (en) los intersticios (1999)? Estas notas casi inconexas intentan acercarse un tanto a esa pregunta a la cual muy posiblemente no alcance siquiera a iniciar a responder aquí. Pensar (en) los intersticios constituye una antología de textos teóricos -realizada desde el Instituto Pensar, uno de los centros de investigación en ciencias sociales más productivos de América Latina- que reunió a algunos de los especialistas más connotados del pensamiento crítico contemporáneo (estudios culturales, teorías poscoloniales/posoccidentales, posmodernidad).
     El debate que promovió, presentado de manera augural en español luego de unos buenos 20 años de venirse produciendo en inglés –si tomamos simbólicamente como punto de partida la publicación de Orientalismo (1978), de Eduard Said – se centró en fenómenos altamente problemáticos para la definición de las vidas contemporáneas, situados en las fronteras entre academia y política: el papel del imperialismo en la constitución de los sujetos contemporáneos (Sarup); el eurocentrismo de las ciencias sociales (Lander); la globalización como rompimiento del lazo entre lenguas, literaturas y memorias nacionales (Mignolo); la poscolonialidad y la subalternidad teórica y política desde el “Tercer Mundo” (Ahmad), Europa y los mecanismos de administración de su centralidad en el sistema-mundo (Dussel) y la cultura como campo de ese enfrentamiento ideológico (Wallerstein), entre otros.

     Pensar (en) los intersticios, tal como lo hiciera Teorías sin disciplina: Latinoamericanismo, poscolonialismo y globalización en debate (1998) -antología con la que compartía a Santiago Castro-Gómez como editor, con Carmen Millán de Benavides y Oscar Guardiola-Rivera en Pensar…, y con Eduardo Mendieta en Teorías…– pero con menor recepción e impacto de citas quizás, conmovió los cimientos del aparato académico latinoamericano, especialmente en el ámbito nacional de las ciencias sociales y las humanidades, aunque con un efecto de baja intensidad que sólo muy de gota en gota ha venido permeando los programas académicos en nuestras universidades, con mayor resistencia en las carreras de estudios literarios, más reacias si se quiere a los efectos de este reciclaje teórico que se ha extendido como un oleaje global.


     A ese efecto retardado de la enseñanza de las teorías literarias en los departamento de literatura en Colombia, confinada a las escuelas europeas de los años 70 como non plus ultra de su horizonte crítico, apuntábamos con el seminario "Por qué, cómo y qué leer: Estudios Literarios-Textos-Estudios Culturales" (2008), durante las celebraciones por los 20 años del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia. Este fue organizado por un grupo de estudiantes de la carrera del que hacíamos parte: Pablo Castro Henao, Liz Moreno Chuquen, Robinson Alvarado, Oscar Campo Becerra y yo mismo, y logró presentar varias miradas de gran heterogeniedad sobre la temática de la convocatoria: “Niebla u oro de Arturo”. (Bruno Mazzoldi, Universidad de Nariño), “Práctica crítica y estudios culturales en los estudios de las literaturas coloniales” (María Piedad Quevedo, Departamento de Literatura, Pontificia Universidad Javeriana), “Relaciones y afinidades electivas entre la Historia de la literatura en Nueva Granada y el Genio del cristianismo (Iván Padilla Chasing, Departamento de Literatura, Universidad Nacional de Colombia) y “Literatura y nuevas emergencias: acción y circulación de narrativas subalternas” (Wilmer Villa Amaya, Universidad Distrital Francisco José de Caldas). En ese momento afirmaba que:
Bajo la convocatoria del curso de Teoría Literaria IV, organizado por la profesora Alejandra Jaramillo, nos vimos incitados a retomar la problemática de los estudios culturales, porque la profesora rompió con un canon cuaternario que tenía la enseñanza de la teoría literaria en el departamento. Desarticuló la oferta académica de ese curso dando cabida al tema de los estudios culturales… (cit. en “Conferencia” s.p)

     Es sólo una anécdota que no modifica el estado general de lo que considero falta de diálogo con las teorías contemporáneas, lo que provoca la formación de un egresado que sale al mundo “real” de la docencia y de la crítica con un desfasaje “oficial” de aproximadamente 40 años. A pesar de los arietes teórico-críticos con que ha sido cercada la ciudad letrada hispanoamericana, desde posiciones impulsadas por: el retorno de profesores formados en los EE. UU. básicamente, en un ambiente de mucha presencia culturalista; las corrientes globales de pensamiento exportadas desde la academia euronorteamericana en forma de bases de datos, revistas académicas y otros andamiajes; así como por nuevas prácticas emprendidas por recientes promociones de profesores-críticos profesionales. Podría hablarse, como refiere John Beverley de un “giro neoconservador de la crítica literaria y cultural latinoamericana” que tendría como una de sus características distintivas:

….hacer de la literatura y las reflexiones sobre el valor estético y literario un orden crucial del pensamiento, no algo que es simplemente suplementario o secundario.  Su objetivo es vigilar las fronteras de lo que es y no es permisible dentro del ámbito de la crítica literaria y cultural latinoamericana, en un momento en el que muchos de sus supuestos fundamentales han sido puestos en duda interna y externamente, incluyendo la idea de Latinoamérica como tal (164).

    Es bajo el peso de estas preocupaciones que emprendo la relectura de “Colonialidad del poder, cultura y conocimiento en América Latina”, texto de Aníbal Quijano incluido en Pensar (en) los intersticios. Pero también en la circunstancia contextualizadora de los debates que estamos teniendo como parte del proyecto de investigación sobre el ilustrado cubano Manuel del Socorro Rodríguez (1758-1819), quien realizara su labor cultural en la capital de la Nueva Granada antes y durante los movimientos independentistas continentales en Hispanoamérica, la cual ha sido poco y contradictoriamente estudiada[1]. Pero esta retórica inculpatoria, o autoinculpatoria que he reseñado hasta aquí no constituye un fenómeno aislado en América Latina, sino otro producto “irregular, discontinuo, heterogéneo, contradictorio y conflictivo” (Quijano 100) más que resulta de la expansión de la lógica globalizadora.
     Quijano establece como eje central de sus planteamientos lo que denomina el “…conflicto entre tendencias que se dirigen hacia una reoriginalización cultural y otras de represión contra ellas o de reabsorción de sus productos dentro del poder dominante en la sociedad”. Es decir, un debate entre la “reoriginalización cultural” y la “dependencia cultural”, que tensionaría permanentemente la subjetividad, el carácter del imaginario, y los modos de conocer y de producir conocimiento en América Latina ([99])[2]. De momento dejamos en suspenso la pregunta sobre cómo comprender esa “reoriginalización cultural”. Es como causa de este enfrentamiento que América Latina –siempre según Quijano- “no encontró o no logró fraguar una perspectiva y un cauce seguros para ir definiéndose y estructurándose como un nuevo patrón de existencia social y terminó reencauzándose dentro del poder establecido” ([99]-100). Es decir, que la propuesta de Quijano se inserta inicialmente en el largo debate sobre el concepto de América  que podría remontarse por lo menos hasta “Nuestra América” (1891), de José Martí, por citar sólo un texto emblemático de la tradición intelectual latinoamericana.
      La globalización, definida como una estructura productiva, financiera y comercial más integrada que nunca antes, término que aunque daría cuenta de las tendencias hacia una “drástica reconcentración del control político y de recursos de producción en manos de funcionarios del capital, especulativo sobre todo; con la universalización de la civilización capitalista; con la formación de un bloque central de poder que aparece como la autoridad de todo el orden mundial” (100), contribuiría también a encubrir su naturaleza de proceso social no predestinado ni inevitable, que no afecta orgánica, sistemática y coherentemente a todos los países y grupos, es decir, que instala un orden en el que no todos estamos, podemos o queremos estar tan globalizados, pero que evidentemente sí ha conducido a la “…des-democratización de las sociedades donde la colonialidad del poder no fue, o no terminó de ser, evacuada” (100-101). Para explicar el carácter histórico de estos fenómenos, Quijano se propone presentar la experiencia de la “formación de la colonialidad del poder en América” (101), tras la conquista y la destrucción de las culturas aborígenes, la cual resume en los siguientes puntos:
1.    “El patrón de dominación entre colonizadores y colonizados fue organizado y establecido sobre la base de la idea de ‘raza’”, es decir, que “los factores de clasificación e identificación social” se presentaron “como patrones de relaciones históricamente necesarias y permanentes, cualesquiera fueran las necesidades y conflictos originados en la explotación del trabajo”
     A ese respecto pienso que las referencias que hace Manuel del Socorro Rodríguez a que es descendiente de españoles y de indígenas,  alude a los contratiempos que la condición racial podía anteponer a sus propósitos de acceder a estudios sistemáticos. En su caso no sólo la raza se presenta como problemática, sino su condición económica subalterna y su profesión de la ideología realista al triunfo de la independencia en la Nueva Granada, estas contradicciones propias de su entorno social debieron también condicionar el tipo de recepción que tuvo su escritura.
2.    De lo anterior se desprende la definición por los colonizadores de nuevas identidades de las poblaciones colonizados, que las condujeron a la pérdida de sus “identidades originales”,  y a la admisión de una “común identidad negativa” -“indios”, “negros”- y a una “común identidad colonial”. Mientras los colonizadores, reconocidos primeros por sus procedencias “nacionales”, hacia fines del siglo XVIII comenzarían a identificarse como “europeos” o “blancos” (102).
     Parece claro en ese sentido, que Rodríguez, americano, mestizo y pobre, no pudo ser considerado como “blanco”, con las subsecuentes consecuencias para su condición y estimación social por sus contemporáneos.
3.    “[L]as diversas formas de explotación y de control del trabajo y las relaciones de género”, tendrían en lo adelante en América la marca de esas “identidades sociales” racializadas.
4.    El patrón de poder que se impuso se basaba entonces en la existencia y reproducción de esas identidades históricas, la “relación jerarquizada” entre las identidades “’europeas’” y las “’no-europeas’” y la dominación de las primeras sobre las demás en todas las instancias del poder económico, social, cultural, intersubjetiva y política.
5.    “Las poblaciones colonizadas fueron reducidas a ser campesinas e iletradas”, abandonando la cultura urbana y la escritura –en los casos en que la tenían- “…en la sociedad colonial, sólo algunos de los colonizados podrían llegar a tener acceso a la letra, a la escritura y exclusivamente en el idioma de los dominadores y para los fines de estos” (102-103).
     Esta descripción, inspirada en el tiempo de la conquista y primera colonización, no varió sustancialmente después. Son excepcionales en la historia de la literatura latinoamericana los casos de autores “no europeos” o mestizos que fueron aceptados como parte del canon literario, o que tuvieron apenas acceso a la tecnología de la letra, y los que lo lograron, difícilmente podían actuar fuera ese “patrón de poder”.
6.    Imposibilidad para las “culturas dominadas” de objetivar sus imágenes, símbolos y experiencias y por ende de desarrollar su propia “experiencia cultural” (103).
7.    Sus necesidades de “objetivación visual y plástica” sólo podían realizarse por medio de los patrones de expresión de los dominadores.
8.    Represión de sus “prácticas de relación con lo sagrado propio”.
9.    Aceptación o simulación forzada de la condición de inferioridad de su propio imaginario y subjetividad previa.
10. Los valores propios y el control de la autoridad pública se conservo, readaptado, a los espacios comunitarios, tras la destrucción o modificación de sus “formas institucionales”.
11. El concepto de “’colonialidad del poder’” daría cuenta del patrón de poder configurado sobre las bases, rasgos y tendencias ya descritas y de sus aplicaciones en el largo plazo. El conflicto es consustancial a esa forma de poder, como lo demostrarían todas las rebeliones de “indios”, “negros” y “mestizos”: “Las guerras de independencia tuvieron su origen en esas rebeliones, aunque por determinaciones históricas bien conocidas terminaron bajo el control y el beneficio de los dominadores”.
12. “Los grupos sociales dominantes se encontraron, en consecuencia, siempre más dispuestos a identificar sus intereses con los dominadores del mundo eurocéntrico, a pesar de sus recíprocas diferencias y conflictos sectoriales, sometiéndose a ellos y sometiendo sus sociedades a los patrones de poder de ese mundo, a las exigencias de sus ‘lógicas’ de desarrollo y de movimiento histórico en general. La colonialidad del poder implicaba necesariamente, mejor, implica desde entonces, la dependencia histórico-estructural” (104).
13. “La colonialidad del poder y la dependencia histórico-estructural implican juntas la hegemonía del eurocentrismo como perspectiva de conocimiento” (104).
14. Las poblaciones dominadas fueron sometidas al eurocentrismo como manera hegemónica de conocer en el ámbito de la colonialidad del poder, patrón que se consolidó como “racionalidad instrumental” en las relaciones sociales de poder y las relaciones con el entorno.
     Pero esta trágica experiencia de colonización cultural sería subvertida por los dominados, quienes habrían logrado convertirla en un espacio y un modo para la resistencia. Menos benigna habría sido esta experiencia para los descendientes y continuadores de los colonizadores, pues, según Quijano, le habrían quedado sólo dos opciones:
primero, la repetición servil e imitativa de los modelos europeos, y puesto que eso tenía que ser hecho en ausencia de todos los recursos materiales y subjetivos de la experiencia socio-cultural europea, el resultado inevitable fue –y sigue siendo- la mediocridad, incluso la banalidad de todo lo que intentaron por su propia cuenta en esa perspectiva; segundo, para poder expresar sus propias experiencias, a su pesar no europeas, para desarrollar su propio talento, sus recursos y facultades creativas, habría sido necesario aprender a imitar el trabajo de los dominados o, mejor, identificarse con ellos, porque sólo en ellos podían encontrarse las fuentes y las perspectivas de algo distinto, original y propio frente a lo eurocéntrico (105).
     Creo que esta muy severa inculpación de toda la experiencia cultural de origen europeo desarrollada en América,  radicaliza en una perspectiva esencialista la cuestión de la transculturación de los colonizadores en su experiencia cultural americana, negándoles la posibilidad de acudir de manera productiva a las propias fuentes europeas de sus orígenes culturales. En relación con las posibilidades de actuar sobre las situaciones de dominación cultural Quijano resulta muy enfático al afirmar que: “La subversión, sea de un patrón global de poder o solamente de sus patrones expresivos, imágenes o símbolos, o de patrones de conocimiento y de producción de conocimientos, nunca produce por sí sola otros patrones alternativos, a menos que sea continuada por un largo tiempo” (106). El fracaso de la subversión haría probable la asimilación que sus “productos, propuestas y virtualidades” dentro del patrón dominante y “…si alguno de los elementos producidos por la subversión aparecen como útiles al reajuste del poder, éstos serán totalmente expropiados de sus productores y devueltos a ellos como si fueran ‘originales’ de sus dominadores. Esto es, mutados en instrumentos de dominación”.
     Por el contrario, creo posible afirmar que si la subversión triunfa, algunos de los productos y personas vinculadas al antiguo régimen pueden ser integrados a la subversión en el poder con un ligero cambio de signo político, como fue el caso de Manuel del Socorro Rodríguez al triunfo del proyecto independentista en la Nueva Granada y del uso hecho de su legado crítico por un criollo representante de las nuevas élites en el poder: José María Vergara y Vergara, autor de la Historia de la literatura en Nueva Granada (1867). El ejemplo recurrente en Quijano de los procesos de reoriginalización cultural  es de “lo ‘cholo’” en Perú, como alternativa de “descolonización de los imaginarios, las prácticas, los valores e instituciones del país” (107). Este movimiento no se llevó hasta sus últimas consecuencias, lo que habría implicado una revolución social y devino en el “velasquismo”, así llamado en referencia a Juan Velasco Alvarado que fuera presidente del Perú entre 1968-1975), tras encabezar un golpe de Estado que destituyó al presidente Fernando Belaúnde Terry, implantando un gobierno nacionalista-populista[3]. Ese estado de cosas que Quijano asimila con el “fujimorismo” que le es contemporáneo en el momento de la escritura de su texto, habría llevado a que en el Perú, dividido entre lo “’criollo-oligárquico’ costeño” y lo “’gamonal-andino’ de la Sierra”, se recortara de lo primero, según él, “la ‘viveza’ sin la ‘gracia’”, mientras que del otro se suprimiría “la ‘fuerza’ sin la ´delicadeza”[4]. A partir de este análisis concluye Quijano su texto afirmando que:
…reconocer como dominante un patrón en las relaciones intersubjetivas y materiales de una sociedad, no equivale a desconocer la existencia, o mejor la coexistencia en la misma historia y en el  mismo espacio socio-cultural, de otros elementos no claramente ubicables en un patrón distinguible, y que son o pueden ser no solamente subalternos o integrados en el patrón que domina, sino también conflictivos y alternativos… (109)

     
 No tengo dudas de que el caso del ilustrado Manuel del Socorro Rodríguez – por su condición de representante de una época de transición, según la hipótesis del profesor Ivan Padilla Chasing, director del semillero de investigación en ciernes Literatura, sociedad e ilustración en la Nueva Granada, o por algún otro conjunto “irregular, discontinuo, heterogéneo, contradictorio y conflictivo” de razones que no estoy ahora en capacidad para interpretar exhaustivamente - se erige en uno de esos “elementos no claramente ubicables en un patrón distinguible”, según lo refiere Quijano, que estamos obligados a atender, para no permitir que la celebración del bicentenario de las independencias continentales hispanoamericanas se convierta solamente en la glorificación de unos hechos heroicos liderados supuestamente por unas élites criollas incapaces hasta hoy de adelantar los procesos de largo plazo que implicarían de una vez la definitiva “reoriginalización cultural”, para que las “estirpes condenadas a cien años de soledad”, tengan una “segunda oportunidad sobre la tierra”, contrariamente a lo que afirma el final de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.
2009
Referencias bibliográficas:
Beverley, John. “El giro neoconservador de la crítica literaria y cultural latinoamericana”. Nómadas. 27 (2007): 158-165, oct.
“Conferencia de literatura: Iniciativa de estudiantes”. Bogotá: Agencia de Noticias UN, 24 de julio de 2008. 22 nov. 2009.
Quijano, Aníbal. “Colonialidad del poder, cultura y conocimiento en América Latina”. Pensar (en) los intersticios: teoría y práctica de la crítica poscolonial; Santiago Castro-Gómez, Oscar Guardiola-Rivera y Carmen Millán de Benavides (eds). Santa Fe de Bogotá: Centro Editorial Javeriano, Instituto Pensar, 1999. [99]-109.



[1] Los primeros resultados de estas investigaciones esperamos poderlas dar a conocer en el seminario internacional “Literatura, sociedad e ilustración en la Nueva Granada. El bicentenario de las independencias continentales americanas: Homenaje a Manuel del Socorro Rodríguez (1758-1819) (Bogotá, D. C., Colombia, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Literatura, 8 - 9 de abril, 2010), en el cual han confirmado su participación destacados investigadores internacionales especializados en este período como: Mariselle Meléndez (University of Illinois, Urbana-Champaign), Karen Stoley (Emory University), Enrique Saínz (UNEAC, Cuba), Flor María Rodríguez-Arenas (Colorado State University-Pueblo), entre otros.
[2] Las negrillas son mías siempre que no indique otra cosa.
[3] Cfr. René Gabriel Yépez Huamán. “El velasquismo”. Historia del Perú. Blog Pasado del Perú. En., 30, 2008. 22 nov. 2009. <http://pasadodelperu.blogspot.com/2008/01/el-velasquismo.html>  
[4] Resultaría interesante, y creo que está aún pendiente, el análisis en una perspectiva comparativa de los estereotipos simbólicos de la relación entre las culturas de mar y de montaña al menos en los casos de Colombia, Venezuela y Perú.